Ananké Asseff, vanguardia visual

Publicada el día: 15 marzo, 2013

Texto Paula Bistagnino. Texto gentileza Ananké Asseff y Diego García. Omar Panosetti (Collage).

Especial Día de la Mujer / Fotógrafa y artista plástica, ganó el Premio Leonardo a la Fotografía 2002, el Premio Rioplatense de Artes Visuales 2004 y el Premio Konex a la Fotografía 2012.



 

Ananké logra hacer arte con los sentimientos humanos: el miedo, la inseguridad, la angustia. Todo eso está, se siente, se ve y ataca a quien se siente frente a una fotografía, una instalación o cualquier obra de esta artista visual nacida en Buenos Aires en 1971, formada en Córdoba, y perfeccionada en Alemania y Canadá.

Su carrera como fotógrafa se inició en 2001 con la serie en la que inmortalizó una de las peores crisis económicas y sociales de la Argentina, a la que irónicamente tituló Mi presente perfecto y se hizo conocida en todo el mundo cuando retrató a personas de clase media cargando armas, en un trabajo dedicado a la inseguridad y a la violencia.

A los 40, en 2011, se cansó del lugar que había alcanzado, de la comodidad que eso le brindaba y decidió tomar riesgos: comenzó a realizar instalaciones site specific, obras pensadas especialmente para espacios determinados, y así traspasó fronteras. Las propias, sobre todo: dice que con el arte reflexiona y se purga. Se define controladora, pero dice que cada vez que termina una obra su punto de vista deja de importar para darle ese espacio al vínculo que el espectador entabla con su arte.

Recibió varios reconocimientos, entre ellos el Premio Leonardo a la Fotografía 2002, el Premio Rioplatense de Artes Visuales 2004 y el Premio Konex a la Fotografía 2012. Expuso en casi todos los países de América Latina y en gran parte de Europa. Su obra forma parte de las colecciones de la galería Tate Modern de Londres, del Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro, del ARTER de Istambul y del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires.

 

–¿Qué cualidades debe tener una mujer para este trabajo?

–Cuando terminé la secundaria, busqué durante mucho tiempo mi vocación. Recuerdo que me decía a mí misma: “Voy a comprender qué es sólo si la pasión persiste en el tiempo“. Hace muy poco publiqué mi libro Ananké Asseff Obras 1999-2012, y es la posibilidad de ver todo esto de manera concreta. Creo que cuando uno descubre lo que realmente le interesa es importante confiar en los propios instintos, creer en uno mismo, trabajar mucho y ser constante.

–¿Qué inspira tu pasión por lo que hacés?

–El arte para mí es una necesidad. En un principio, la fotografía fue mi herramienta para comunicarme con el mundo, luego se fueron sumando otros medios. Hace un tiempo estoy trabajando con esculturas, instalaciones, objetos. Todo gira en función de mi necesidad y mi trabajo es no ponerme límites.

–¿Tuviste momentos difíciles en tu carrera?

–Mi carrera me trata muy bien. Desde el comienzo tuve el apoyo de becas y premios. Una vez leí una frase de un actor que decía: “Me cuido mucho de no alegrarme demasiado por mis éxitos” y creo que es una excelente enseñanza. Obviamente uno tiene altibajos, pero todo depende de cómo se miren las cosas.

–¿Cuál es la parte de tu trabajo que te da mayor placer?

–Todo lo que hago. Desde concebir la idea, conseguir los medios hasta realizarla. También me encanta dar talleres, lo que hago hace ya 5 años.

–¿Qué consejos les darías a los jóvenes que quieren dedicarse al arte?

–Que confíen en sí mismos, aunque los que estén alrededor se inquieten.

–¿Qué es lo que se viene en fotografía?

–Por ahora parece que vienen objetos, alguna instalación, videos, esculturas. Yo trabajo en varias cosas a la vez y no sé aún que va a resultar de todo eso. En realidad, ¡nunca sé lo que viene!, y este espacio justamente me resulta muy rico.

 

Instantáneas

Una persona clave en su vida o trayectoria: Robert Frank.

Una palabra: amor.

Un color: verde.

Un aroma: pasto recién cortado.

Un sabor: chocolate.

Una textura: la seda.

Un sonido: fa.

Un sueño: ser libre.

Un lugar: la naturaleza.

Una cualidad: la valentía.