Mercedes Morán: Una mujer intensa y profunda

Publicada el día: 4 marzo, 2013

Texto Adriana Aboy. Texto Archivo Atlántida – Televisa y prensa Alejandro Vanelli.

A pesar de que la actuación no fue su primer proyecto (soñabacon ser socióloga), la vida la llevó por ese camino. Hoy, despuésde tener en su haber cantidad de éxitos y premios en televisión,cine y teatro, esta señora de la escena nacional mantuvo estediálogo con Mujer Country, minutos antes de salir a escena.



Un teatro vacío y con las luces aún apagadas, llama a la charla íntima,inclusive a no elevar el tono de la voz para no despertar esa quietud que tiene de templo.Falta todavía un poco para que esta agradable mujer pase a ser Margarita, la protagonista de Buena gente –nada está escrito-, en escena y para que vibre la sala con el estruendo de los aplausos.Ella, con una sonrisa, me va guiando entre una serie de escaleras y pasillos hasta llegar a su camarín, donde hablamos, de la profesión, la vida, el amor; mujeres al fin, de mucho y variado.

–¿Cómo fue que de San Luis,donde viviste hasta los seis años, tu familia decidió mudarse a Buenos Aires? 

–Mi hermano mayor ingresaba en la Universidad, vivíamos en Concarán, un pueblo en donde no había universidad; a raíz de eso los chicos se iban a la ciudad de Córdoba o a alguna otra que la tuviera. Entonces, mi madre procurando mantener unida a la familia pidió su traslado como maestra a Buenos Aires y nos vinimos todos acá.

–Empezaste Sociología en la UBA, ¿cómo era esa época?

–Rebelde para la época que corría, bastante prematura debido al hecho de haberme casado a los diecisiete años cuando terminé cuarto año del colegio y antes de cursar quinto. Esto indicaba,de alguna manera, que había algo de la convención que me costaba respetar. Pero, más allá de eso, era una buena alumna,estudiosa y responsable.

–Según lo que me acabás de contar, te casaste a los diecisiete años. ¿Cómo viviste la experiencia de estar casada,esperando un bebé y estudiaren la universidad?

–Fueron como casi todos los años jóvenes. Tenía toda la vida por delante y una promesa que me había hecho a mí misma e intentaba cumplir. Además, con esa energía rebosante propia de esa edad. En mi caso, ya con una pareja, siendo mamá muy jovencita, haciendo esa experiencia y comprometida políticamente.Era un momento del mundo muy especial, donde si no se estaba comprometido socialmente se era tonta, como superficial. Así que mi paso por la universidad me conectó un poco con la política,más la herencia de mi padre que había sido diputado y un marido más grande que yo que también tenía actividad política, como estudiante, en la universidad.

–En la época de la dictadura militar hiciste un impasse en tu carrera y fue así que terminaste estudiando teatro. ¿Cómo fue que tomaste esa decisión? 

–Estaba embarazada de mi primera hija y estudiaba Sociología.En un momento, los militares cambiaron los planes de estudio de la carrera, reemplazando las materias que había por otras queme resultaban poco interesantes;entonces, decidí hacer un paréntesis y me anoté en un curso de teatro, más por curiosidad que por vocación y ahí fue donde descubrí,con un maestro como Lito Cruz, el mundo de la actuación.

–¿Es verdad que integrabas el elenco de Rosa de lejos

–Sí, ese fue uno de mis primeros trabajos, con un personaje importante de reparto, con continuidad y bajo la dirección de María Herminia Avellaneda que era una de las directoras más prestigiosas de la televisión. Rosa de lejos fue una tira diaria de gran éxito, que me hizo conocerlo que era la popularidad.

–¿Qué personaje que hiciste en TV te conmovió o te marcó de manera especial?

–Es difícil elegir pero, seguramente Roxy de Gasoleros. Fue un personaje que como actriz me puso a prueba, tomando un riesgo que resultó muy bien y que fue muy importante para mi futuro.Con ella empecé a animarme a hacer, en televisión, personajes menos convencionales.

– En El hombre de tu vida, la última tira que hiciste en TV con Guillermo Francella y Luis Brandoni y la dirección de Juan José Campanella interpretaste a Gloria, ¿Qué me podés decir de ella?

–Gloria es el arquetipo de la mujer que dice estar buscando pareja, pero que pone por delante los inconvenientes antes que las posibilidades. Entonces, de alguna manera, se contradice y se condena a quedarse sola porque hay algo como infantil en ese arquetipo de buscar un imposible.A ella la enamoran las misión es difíciles y, las que están al alcance, las posibles, las reales, no la seducen. Es un arquetipo muy reconocible porque creo que todas las mujeres tenemos una etapa de “Glorismo”.

–De la larga trayectoria que tenés en cine, nombrame tres películas y dame una razón para ello.

La ciénaga porque siento que va a resistir el paso del tiempo, una virtud poco frecuente y, a mí como a todo el mundo, me da mucha alegría sentir que tengo una película que puede vencer el desgaste que producen los años.Otra puede ser Luna de Avellaneda porque tuve el privilegio de trabajar con Juan José Campanella en cine. Él es un cultor de ese género que hace maravillosamente bien, el mismo que hizo que me enamorara del cine cuando era chica. Y, después, una en la cual tengo una participación pequeña que después se redujo a prácticamente nada, pero que fue una experiencia muy feliz, en principio por trabajar también con un director al que admiro que fue Walter Salles y que se llamó Diarios de motocicleta. En ella yo hacía la madre del Che pero, si bien en el guión original eran tres escenas importantes, después quedaron reducidas a dos o una,ya no recuerdo. Pero, gracias a ella pude adentrarme en la historia de Ernesto Guevara, enterarme de quien fue la madre, luego viajar con ese film por el mundo y conocer a su familia original.

–¿Cómo era esa madre?

–Era una mujer muy moderna,con un vínculo de adoración con ese hijo especial que tuvo; entre ellos existía una cosa como mística que los unía. Un chico enfermo de asma y al que, lejos de sobreprotegerlo, impulsada por amor, por una intuición maternal muy grande empujó al mundo y le dio el permiso para que saliera a hacer ese viaje iniciático siendo muy joven, que es lo que se cuenta en la película. En realidad, el permiso se lo otorgó su madre, en una época en que ese tipo de determinaciones eran propias de los padres.

–Por el teatro conociste al papá de Manuela, tu hija menor. ¿Cómo es la relación que hoy tenés con él?

–Un matrimonio cerrado en muy buenos términos. Estuvimos juntos mucho tiempo, compartimos multitud de cosas y tenemos a Manuela en común. Pero, además,cada uno ya tenía sus hijas y pudimos sobrevivir a todas las chicas. Crecimos como personas y profesionalmente. Hoy, compartimos la maternidad y paternidad de Manuela de una manera muy afectuosa y respetuosa.

–De tus tres hijas, ¿alguna se dedica a la actuación?

–La mayor, Mercedes es actriz,que recibió mucho reconocimiento por su rol en Graduados.Hace mucho que está trabajando;ha hecho cine, teatro y televisión.Pero, vivió esta experiencia de popularidad,con el reconocimiento que sólo te da un gran éxito en la tele.María, mi segunda hija, es psicóloga,como su padre realizó una carrera brillante, en muy poco tiempo se recibió y después hizo su capacitación, fue jefa en hospitales y es la responsable de haberme convertido en abuela y darme el mejor regalo que recibí en los últimos años, que es esta nieta maravillosa que se llama Ema. Y Manuela está terminando el secundario. Es una mujercita muy de la época, capaz de hacer muchas cosas: canta muy bien, escribe muy bien, toca instrumentos. Hace el secundario y,mientras tanto, curiosea por todas estas actividades artísticas y sensibles. Hoy está abocada a la dirección de fotografía.

–En Buena gente la obra de teatro en la que estás actualmente trabajando, tu  personaje Margarita se enfrenta a situaciones duras que sobre llevan un dejo de humor.¿Qué futuro te gustaría que tuviera Marga?

–Margarita, más allá de lo equivocada que haya estado, se merece un futuro mejor al que tiene.Sobre todo que, cuando culmina la obra, ella se da cuenta del error que cometió y es una equivocación muy femenina, porque a los diecisiete, dieciocho años, cuando ella toma la decisión de ser madre soltera y no comunicárselo al padre en esa especie de misión al llevar el embarazo adelante y en silencio. Todas somos un poco misioneras a esa edad y corremos el riesgo al serlo detener que pagar el costo a lo largo de la vida. Margarita está llena de atenuantes, cosas que la exculpan ante esta situación desesperada;pero, creo que la salva el humor y lo mismo que, a veces la hunde, su “sincericidio”. Cuando termina la obra ella se da cuenta de que se equivocó. Y, cuando uno se da cuenta de verdad de eso aprende algo, es la única manera de aprender. Entonces,hay algo que mejora, que se tranquiliza y alivia. Por lo tanto, pienso que tiene asegurado una especie de alivio a partir del momento en que termina la obra.

–¿Estás enamorada?

–Sí, hace siete años que estoy en pareja con Fidel Sclavo, artista plástico uruguayo.

–¿Sigue siendo tu alma gemela, como solías decir?

–Uno intenta siempre expresar el amor de alguna manera. La verdad, siento que con Fidel,construimos uno de esos vínculos a los que es difícil llegar siendo muy joven. Se necesita de experiencia, para apreciar lo que es una hermosa compañía,que te ayuda a mirar mejor las cosas; no desde un lugar paternalista sino como un compañero.Una persona que está a tu lado, que no compite, que se alegra por tu crecimiento, que facilita el vínculo que se tiene con la familia, con los hijos, con los padres.Alguien que te ayuda a atravesar el camino. Fidel es todo eso para mí. La verdad es que es una relación que le agradezco a la vida que me haya llegado.No sólo es importante tener personas que nos amen,sino que, además de eso, sean buenos compañeros. No siempre la persona que te ama resulta un buen compañero.

–Inclusive amándote, te puede hacer daño.

–Exacto. Hay algo que tiene que ver con la necesidad de poseer,de controlar que, a veces daña los amores más grandes. En ese sentido Fidel, siempre digo, escomo el agua porque va ocupando los lugares sin hacer ruido.

–¿Él vive en Montevideo y vos en Buenos Aires?

–No, se vino a Buenos Aires.

–¡Qué compañero! señora…

–En realidad, hacía tiempo que no vivía en Montevideo sino en Barcelona, porque tiene galerías en Europa y Estados Unidos y no había pensado en vivir en Buenos Aires pero ahora está viviendo acá.

–¿Cómo es la relación con tres hijas?

–La menor todavía vive conmigo,las mayores ya formaron sus familias. Tenemos un vínculo“pegoteado”, de llamado casi diario que es el mismo que yo tengo con mi madre; y mínimo,una vez por semana nos vemos.

–¿Cuál es un día perfectopara vos?

–Disfruto mucho del tiempo libre. Desde chica he acarreado con responsabilidades y las sigo teniendo. Es parte de mi naturaleza.Todos mis días están marcados por una lista de cosas que tengo que hacer. Entonces, mi día ideal es aquel en donde no tenga nada para hacer. Me gusta sentir que tengo la libertad de salir a caminar…, que no tengo agenda.

 

En primera persona

–Un hobby.

–Varían, siempre tengo cosas que me entretienen y distraen. Ahora es la comida orgánica. Estoy muy concentrada en cómo conseguirla,cocinarla y generar una dieta balanceada. Algo más sano.

–El mejor momento del día.

–Cuando me despierto, la verdad que siempre tengo la conciencia de agradecer el despertarme y tener otro día para mí.

–Una comida.

–Son tantas. Hay como clásicos, básicos que me dan felicidad,esto no quiere decir que los coma muy a menudo; sino que, más allá del sabor, tienen una relación afectiva; por ejemplo, una sopa de verduras, una milanesa con puré y algún omelette de queso.Esas son cosas a las nunca podría decirles que no.

–Una bebida.

–El agua, por supuesto.

–Actividad física habitual.

–Hago yoga desde hace muchos años con Mariana Blutrach que fue una bailarina muy importante y me da desde hace años Ashtanga Yoga, que es el yoga de mayor fuerza y movimiento.

–Un libro.

–Estoy leyendo el último libro de Diane Keaton, donde reflexiona un poco sobre su historia, sobre su madre. Cuando ella cumple la edad en que su mamá murió, encuentra sus diarios y descubre todo un aspecto de su vida que no conocía y decide escribir. La verdad, me parece que hay libros de alta literatura y otros que me resultan sensibles, inteligentes con los que tengo empatía. Este es el caso: una actriz, una mujer, una edad determinada, una manera de revisar el vínculo con la madre que es algo que uno revisa.

–Tu lugar en el mundo.

–Mi casa.

–Un sueño en lo personal.

–La verdad es que en este momento, lo que sueño, lo que deseo,por lo que rezo todo el tiempo es para que la gente que me rodea tenga salud, porque hay mucha enfermedad.

–Y, en lo profesional.

–Cualquier cosa que me permita conservar el deseo, las ganas, eso que me despierta la imaginación, lo que me hace divertirme en mi trabajo. Me gustaría no perder nunca el deseo.