Sebastián Crismanich: Medalla de oro y sapucay

Publicada el día: 4 marzo, 2013

Texto Pablo Cavallero. Texto Gentileza Clarín.

Correntino, medalla de oro en Taekwondo en las últimas olimpíadas de Londres, es el primer deportista argentino en obtener este título de manera individual desde 1948, cuando se consagró con igual galardón el maratonista Delfo Cabrera. Una historia para ser contada.



Sebastián Crismanich, desde Londres te trajiste la medalla; por ser correntino, te sobraron las agallas. Sebastián Crismanich este canto es para vos, porque le peleaste entregando el alma y el corazón… Con un fuerte sapucay, así quiero homenajear, a este guerrero de oro, que su sueño hizo real; este humilde correntino, nos supo representar, y allá en la tierra e’ piratas, el oro supo ganar”.

Desde el 10 de agosto pasado, Sebastián Crismanich se multiplicó. Apareció, por ejemplo, como buen correntino, en la letra de un chamamé que los hermanos Ursuni le dedicaron por su gesta. Fue recibido como héroe en la capital provincial, paseándose en una autobomba de los bomberos mientras los vecinos salían a vitorearlo desde las puertas de sus casas. Sopapeó a Marcelo Tinelli en un sketch televisivo. Se animó al bolo espontáneo en Dulce Amor, la telenovela de Telefe. Fue recibido por la presidenta de la Nación y continúa la gira por las gobernaciones difundiendo su deporte. Aquel flirteo con la gloria le bastó para la clonación, para alcanzar los oídos, incluso, de los que poco conocen del taekwondo. En los Juegos Olímpicos de Inglaterra, Sebastián se erigió como el deportista del año al conseguir la única medalla de oro de la competencia, compitiendo en la categoría de hasta 80 kilos. Se trató, además, de la primera presea dorada argentina en una disciplina individual desde Londres… 1948, cuando se consagró el maratonista Delfo Cabrera.

–Las imágenes de la recepción en Corrientes fueron conmovedoras. ¿Sigue siendo tan intenso cada vez que volvés a tu provincia?

–La gente hoy me pone la carátula de héroe en Corrientes, porque en Londres he puesto bien altas las banderas de Argentina y de mi provincia; es un sello que ha quedado indeleble de por vida. La gente tiene esa mirada anonadada, te expresa las ganas de agradecerte. Viene, te da un abrazo, la mano… Se pone contenta cada vez que voy.

–¿En qué momento te diste cuenta de que el taekwondo era lo tuyo?

–Me fui dando cuenta, o me fue atrapando de a poquito, a medida que iba logrando ciertos resultados. Yo empecé un poco siguiendo a Mauro, mi hermano. Y es lindo hacerse valer por uno mismo. En mi primer año de práctica, tendría unos siete años, conseguí un trofeíto en mi tercera competencia. Y significó entender que en este deporte podía ganar si me lo proponía; me di cuenta de que podía llegar más lejos. Entonces, me fui poniendo ciertas metas y objetivos. Cuando uno era chico, eso implicaba ver el crecimiento del tamaño de los trofeos. Cuanto más grande, más importante creía que era mi logro; así lo tomaba.

–Recién mencionaste a tu hermano mayor como el anzuelo para lanzarte en este deporte. Incluso llevan adelante un blog (loscrismanich.blogspot.com) en el que cuentan sus vivencias.

–Sí, tenemos un blog en conjunto. Y la relación es muy buena, buscamos compartir los distintos momentos de nuestras vidas, acompañarnos. Un poco entré en el taekwondo por seguirlo. Emprendemos juntos las actividades y eso nos va uniendo. Esa unión creo que nos potencia. Y nos sentimos contenidos en el transcurrir de la vida, que es tan particular en los deportistas.

–Llegar a la cima de un Juego Olímpico conllevó un esfuerzo importante. Te fuiste a Córdoba para perfeccionarte, lejos de tu familia, hubo momentos en los que tuviste que remar buscando sponsors…

–Todo atleta de alto rendimiento atravesó sacrificios enormes, es parte de la cultura argentina. Más cuando no contás con la infraestructura necesaria. Entonces lo suplís con esfuerzo, eso también es propio de nuestra idiosincrasia: sin esfuerzo no hay victoria. Y el esfuerzo, en estos casos, es entregado con cariño, nunca me sentí obligado por hacerlo. Al contrario, siempre lo disfruté.

–¿Cómo se moldea la mentalidad ganadora y que el entorno no incida? ¿En qué se piensa para lograr dar el gran salto?

–Se va construyendo a lo largo de los años, es por la manera en la que viví mi carrera. Las cosas te cuestan más que en otros países, eso te hace la diferencia en la cabeza, te otorga ese plus; la firmeza y convicción en el trabajo, para llevarlo a buen puerto. En mi mente nunca descartaría a los momentos difíciles o a la manera en la que tuve que duplicar esfuerzos; eso es lo que me marcó en una final de Juegos Olímpicos.

–En los Juegos, justamente, terminaste lesionado –fractura de tibia–. ¿Cuándo vas a estar apto para volver a competir?

–Ya estoy volviendo a trabajar la parte aeróbica, el hueso quedó consolidado. No hay que apurar ningún proceso. La idea es llegar en forma a la pretemporada de enero, el 2013 va a ser un año muy cargado, con muchos desafíos. Y lo vamos a planificar de un modo muy estratégico, pensando en las competencias a participar. De esa forma se evita dar ventajas a los rivales, permitir que te conozcan (el año que viene lo espera la Copa del Mundo de México).

–Con tu victoria en Londres, le diste un impulso al taekwondo en Argentina.

–Era un objetivo propuesto, buscar la veta para que tenga más difusión el deporte, cumplir con la promesa o la ilusión de que más chicos se vuelquen al TKD, aportar para que se haga más masivo. La línea olímpica del taekwondo (WTF) lo hace espectacular, y eso es fundamental para sumar más atletas. Hoy me encuentro trabajando para capacitar a las personas en todo el país y así canalizar enseñanzas para los que se sumen. De esta manera, en el futuro, la idea es que se conforme un equipo más importante que en la actualidad, y que siempre nos llene de felicidad en la alta competencia.

–¿Cómo se siente ser considerado por muchos especialistas o, incluso, por colegas, como el deportista del año?

–No hay más orgullo que llevar la bandera de tu país, que te designen los propios deportistas de elite que tantos resultados positivos han cosechado. Mientras me preparaba, en la previa de Londres, entre chiste y chiste, decía que para ganarme el Olimpia de Oro, tenía que ser campeón olímpico. Ahora puedo aspirar a ese premio.

 

Antes y después de Londres

Si bien se hizo conocido a partir de la presea de oro en los Juegos (en la final venció al español Nicolás García Hemme), Sebastián, nacido el 30 de octubre de 1986 en Corrientes, venía acumulando lauros desde hacía rato. Ya en 2002 había sido premio revelación del diario Clarín en taekwondo. De 182 centímetros de alto, representante de la Universidad Nacional de Córdoba, entre sus mejores actuaciones se encuentran las medallas de oro en los Juegos Panamericanos 2011 y el Preolímpico de Querétaro, en el mismo año. En los Juegos, uno de sus entrenadores fue Gabriel Taraburelli, quien en Sydney 2000 quedó un escalón por debajo del podio.

 

Los estudios, otra lucha

En la Universidad Nacional de Córdoba, a la cual representa, Sebastián Crismanich estuvo estudiando agronomía, con buen suceso. Pero este año la explosión deportiva lo obligó a apretar stop. “Los estudios quedaron en stand by por lo que queda del año. Estoy lleno de actividades, es la oportunidad para canalizar el deporte todo lo que pueda. El año que viene voy a retomar de a poco en la Universidad, no sé dónde vamos a estar viviendo, si en Córdoba o en Corrientes… También dependerá un poco de eso”, cuenta. Tenaz así en los libros como en la disciplina que practica, ya se va a hacer un lugarcito. Y, en ese rubro, también va a ganar…

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