Pablo Menichetti, coach educacional

Publicada el día: 16 mayo, 2013

En un mundo en continua evolución, todo cambia muy rápido, menos la forma de enseñar a nuestros hijos en los colegios. Menichetti, desde su experiencia como padre, les explica a sus pares, la manera de potenciar el aprendizaje en los niños del siglo XXI.



 

Su profesión relacionada con las finanzas, llevó a Menichetti a Singapur –país que ocupa el primer lugar en educación a nivel mundial–, y allí pudo observar herramientas  y técnicas que convierten a los jóvenes de ese país en estudiantes de excelencia, llenos de confianza, autoestima y con sobresalientes resultados académicos. Menichetti adaptó esos mecanismos a nuestra forma de ser para que otros padres sepan cómo hacer para que sus hijos puedan desenvolverse positivamente en el mundo de hoy y los plasmó en su libro-éxito Aprendizaje inteligente.

–¿Por qué, según tu libro Aprendizaje inteligente, todo niño es un genio?

–La ciencia nos dice que todos los seres humanos nacemos con un potencial, prácticamente, ilimitado. Científicamente está comprobado que todos los jóvenes tienen un cerebro equivalente a cerca de 10.000 computadoras, tal como lo explico en mi libro. Por lo tanto, lo que necesitamos hacer es enseñarles a nuestros hijos a aprovechar estos recursos, ya que solos no los pueden descubrir.

–¿Cómo aprenden los chicos en la actualidad y cómo debería ser en realidad?

–Hoy día, el gran problema es que el mundo cambió y nuestros hijos también lo hicieron, son jóvenes híper estimulados por la información, pero la educación sigue como hace cincuenta años, ya que básicamente se les entrega a los niños un contenido que antes servía, pero al que ahora todos pueden acceder con dos clicks. Además, todavía se instruye básicamente en forma de una charla. Los chicos de hoy necesitan algo totalmente distinto, hay que enseñarles primero, a procesar la información, en vez de entregarles el contenido; segundo, acercársela de una manera estimulante como ellos están acostumbrados a recibirla en este siglo. Y, ahí hago una comparación con los videojuegos. ¿Por qué les gustan? Porque tienen imágenes, sonido, movimiento, interacción, estimulan. Es decir que hay que enseñar de igual manera,  con imágenes, con sonido, con interacción.

–¿ Qué es el Sistema Integral de Aprendizaje, al que te referís en tu libro?

–El sistema que nosotros usamos se llama integral  porque suma dos áreas: habilidad académica y personal. Las académicas buscan enseñar a nuestros hijos a administrar la información, a encontrar lo más importante, sintetizar, guardarla,  memorizarla y aprender a procesarla en forma rápida y eficiente. Y lo otro está conformado por las habilidades personales, compuestas por herramientas que permiten mejorar la autoestima, desarrollar una mentalidad positiva, ayudarlos a fijar sus sueños para que luchen por ellos… Integral porque aúna dos áreas que en su conjunto funcionan muy bien, pero separadas no.

–¿Cuáles son las condiciones para tener mentalidad de campeón?

–En la práctica, lo que yo digo es que los campeones no nacen sino que se hacen; entonces, en el fondo, muchos padres tendemos a pensar que nuestros hijos nacieron así y en la práctica no es esa la realidad; los jóvenes se van creando, en la medida en que nosotros los estimulamos en forma correcta. Por lo tanto, ser un campeón no es algo  tan complicado. ¿Cuáles son los hábitos que tienen normalmente? Uno, es tener una mentalidad positiva, otro es ser perseverante; también se trata de llevarlo frente a un espejo y decirle “Tú eres capaz”, “Tú puedes”. Inculcarles ese tipo de hábitos a nuestros hijos para que piensen como un cam-peón y no como un perdedor.

–¿De qué está compuesta la dirección personal?

–Cuando le pregunto a un joven por qué va al colegio, me responde “porque me mandan”, “porque me obligan”. Es decir que la motivación no existe; entonces, hay que empezar por hacerlo soñar, preguntarle qué tipo de vida le gustaría tener, adónde desea viajar, a cuánta gente quisiera ayudar. De esta forma, empieza a sentir que  puede hacer esto o aquello y cómo. Lo importante es que sienta que debe aprender y ver los resultados, eso le da sentido al aprendizaje; trabajar para lograrlo es una de las cosas más importantes.

–¿Cómo se planifica el tiempo y se desarrollan los buenos hábitos?

–El gran problema del estrés de los estudiantes es que no saben planificar el tiempo incluso los mismos adultos no tienen idea de cómo hacerlo. Nosotros les explicamos que, todos los semestres, se deben planificar y escribir los objetivos y, después, pegarlos en un lugar bien visible de la habitación para leerlos todos los días, convirtiendo esa rutina en hábito. Entonces, el hábito es hacer una estrategia y teoría que me permita hacer algo todos los días, un poco, que a su vez me quede tiempo libre y que ese objetivo sea parte de mi vida. Otro hábito a desarrollar es el de la mentalidad positiva. ¿En qué consiste? En que los padres nos preocupemos  de decirles a menudo: “Hijo, yo creo y confío en ti”. En síntesis, el hábito es esa pequeña acción cotidiana que lleva a la práctica esta herramienta.

–En cuanto al sistema de estudio. ¿Cómo se sintetiza la información, qué es lectura inteligente, qué son apuntes inteligentes?

–Nuestro cerebro se estimula con imágenes, sonidos, tacto y los otros sentidos; entonces, hay que utilizar la mayor parte de ellos para obtener el mejor resultado. Por lo tanto, un apunte realizado de una manera tradicional no da resultados, pero un apunte con imágenes, sólo con palabras claves, permite leer todo en un contexto, o sea, que ayuda al niño a encontrar la esencia de un tema en el acto. En la práctica,  esto  facilita que el cerebro procese la información de una manera especial. Los jóvenes que así lo hacen tienen un mejor resultado porque, gracias a esta herramienta, todo resulta más simple. La mejor forma de explicarlo es con la figura de embudo, primero hay mucha información, luego hay que enfocarse en lo más importante: seleccionar palabras y conceptos claves, tomar apuntes, guardar la información en una forma estimulante para el cerebro, memorizando con imágenes y sonidos que permiten que éste recupere dicho conocimiento.

–Otro consejo que brindás en tu libro es el hecho de participar en clase.

–En el sistema tradicional el profesor es el protagonista de la sala y los jóvenes son actores secundarios, cuando el rol del docente es hacer que los estudiantes sean los actores principales; pero, si no cambia el sistema, son los estudiantes quienes tienen que saber participar de acuerdo a técnicas que yo enseño. Mi sugerencia es que lean la clase el día anterior, escanéenla rápidamente,  tanto como para tener la información necesaria para responder y poder participar en clase. En definitiva son pequeñas herramientas que lo que hacen es generar un aprendizaje activo. Se funciona mejor cuanto más activo se esté, es una manera de estimularse y obtener mejores resultados, por lo tanto. si se participa en clase, en el momento de estudiar con una lectura alcanza. Se trata de llevar lo muy complejo a lo simple

–Entonces, vos y tu grupo S.I.A. ¿a qué se dedican?

–Lo que hacemos es entrenar estudiantes como se entrenan los fut-bolistas, dándoles herramientas para que obtengan resultados que sean óptimos.

En primera personas: qué se puede hacer desde el hogar

Escribo este libro como papá. Yo vengo del mundo de las finanzas y me he visto como un padre desesperado por ayudar a su hijo. Entonces, lo que busqué son herramientas para ver cómo podemos socorrer a nuestros chicos para que, en el poco tiempo que contamos en nuestro hogar,  poder darles una mano para que puedan adaptarse a un sistema que no cambia. Entre las recomendaciones que brindo en mi libro para los adultos de la casa, figuran:

1. Dentro de lo estrictamente personal, trabajar en la autoestima, la mentalidad positiva, los sueños.

2. En lo que respecta a lo académico, darles herramientas para que aprendan a procesar la información y no les sea tan difícil. De esa manera, van a entender que son inteligentes y capaces cuando las empiecen a usar.

3. Son éstas las dos áreas en que les recomiendo a los papás que pongan todas sus energías para que sus hijos sean exitosos como estudiantes y futuros profesionales.

4. Todos aprendemos de formas distintas; hay quienes son mejores con la vista, con la audición, en lo relacionado con el movimiento. Por lo tanto, hay que enseñarles a nuestros hijos a estimular todos los sentidos a la hora de incorporar conocimientos.

5. Como todos somos distintos en todos los aspectos y en cuanto al aprendizaje también, jamás comparemos a un niño con otro. Ni menoscabemos la capacidad de nuestro hijo, ni en público, ni en privado.

 

Texto: Adriana Aboy.

Fotos: Gentileza Editorial Grijalbo.