El Bolsón, donde lo mágico es natural

Publicada el día: 1 julio, 2013

A 120 km al sur de Bariloche y a 1.752 km de Buenos Aires, este valle fértil en Río Negro ofrece un clima benigno y una cualidad suprema: más allá de las bellezas naturales de esta Comarca Andina del Paralelo 42 –donde El Bolsón se enclava-, la gente es cálida y hospitalaria, y el bienestar está asegurado.



 

Probablemente, muchos mantengan en el recuerdo la impronta hippie que en los años ‘70 supo ganarse El Bolsón, con la bohemia de su Feria Regional y las comunidades de porteños –en su mayoría- allí instalados para vivir de las artesanías y la huerta. De todo eso queda poco. Porque la Feria, por ejemplo, es un atractivo cultural donde se ven artesanías (no perderse las ecológicas realizadas con frutos del bosque), productos regionales, exhibiciones musicales y pictóricas organizados con excelencia. La planta urbana cuenta con más de una veintena de restaurantes, casas de té, pubs, discos, heladerías y chocolaterías imperdibles. En cuanto al hospedaje, hay hoteles, albergues y campings. Y la posibilidad de alquilar cabañas o departamentos es muy interesante, sobre todo para viajar en familia, con chicos.

 

¿Qué hacer en el paraíso?

Casi todo lo que se emprenda genera placer y una experiencia enriquecedora. Una posibilidad es el agroturismo: aquí se dan frutas finas –moras, berries, cerezas-, lúpulo, verduras orgánicas y criaderos de truchas. Vale la pena conocer las chacras, y participar de algunos procesos de recolección o producción. A escasos 2 km, está el mirador del Cerro Amigo, desde el cual se divisa el pueblo y las parcelas cultivadas como verdes dameros. A 5 km del centro, también se yergue el Mirador del Río Azul, desde donde se ven las aguas serpenteantes del río. Un kilómetro más arriba “vigila” la Cabeza del Indio, una formación rocosa a la que los glaciares otorgaron perfil  humano.

Pero quizá lo más significativo de la zona -para el viajero que busca lo diferente- sea trepar hasta el Bosque Tallado que está en el cerro emblema de El Bolsón: el Piltriquitrón, que en lengua mapuche quiere decir “colgado de las nubes”. Dicen los lugareños que si uno lo ha subido, se ganó el derecho de llamarlo “Piltri” y evitarse el trabalenguas. Se accede después de conducir hasta la base del cerro que está a 1.200 metros sobre el nivel del mar. Aquí se encuentra la plataforma de despegue de parapentes y también una de las vistas más imponentes de la zona. Siguiendo la senda señalizada, a unos 40 minutos de caminata, está el Bosque Tallado, donde hay 40 esculturas talladas sobre lengas o robles de Magallanes –árboles regionales- que fueron víctimas de un incendio. Por iniciativa del escultor Marcelo López, de las cenizas renació el arte. También se puede navegar por el Lago Puelo –que está en el Parque Nacional del mismo nombre, en Chubut- en una embarcación de madera, la Juana de Arco, similar a las lanchas colectivas del Tigre o tomar sol en la playita; entrar a una fábrica de cerveza artesanal y probar sólo algunas variedades (ver recuadro) –para volver al día siguiente y seguir probando-tomar una excursión de pesca, visitar el Museo Leleque –que guarda 13.000 años de historia patagónica- o dar un paseo en La Trochita, el único tren con 75 cm de trocha en el mundo. Otro circuito es el de Mallín Ahogado, que recorre el Museo de Piedras Patagónicas y el Parque temático Pirámide Andina. Pero también rafting en el Río Azul, trekking, cabalgatas y pesca en El Manso son buenas opciones para disfrutar de la naturaleza. Hay  muchísimo más. Estas son solamente algunas propuestas.

 

Bienestar, el nuevo turismo

En la búsqueda de estar bien, esta variante se impone al turista como una opción antiestrés. En El Bolsón, hay paquetes con “bienestar a medida”, compuestos por yoga, terapia corporal, gemoterapia, Chi Gong, reflexología, magnetoterapia, reiki, masaje indio, baño de gong y terapia floral con flores autóctonas, entre otros tratamientos. El menú no acaba aquí. Cada programa incluye taller, terapia complementaria, alojamiento, comida, traslados internos, excursiones y atención permanente durante la estadía. Las Nalcas Mountain Resort, ubicado a 5 km del centro sobre el cerro Piltriquitrón, cuenta con cinco lodges rodeados por 2 hectáreas de bosques nativos. Aquí el viajero goza del mayor confort y puede contratar servicios adicionales de SPA: desayuno con productos orgánicos- dulces y chutneys-, masajes descontracturantes y terapias complementarias. Una piscina climatizada e instalaciones preparadas para personas con movilidad reducida colaboran para que la estadía resulte un período de legítimo wellness.

El Bolsón crece para que todo el año sea temporada. A 25 km está el cerro Perito Moreno, centro de deportes invernales: pero durante la primavera, el verano y el otoño se pueden realizar actividades de montaña o avistaje de aves; cuenta con un refugio con servicios de pernocte y gastronomía. Por la ruta 71, que lleva a Esquel, se puede visitar el extraordinario Parque Nacional Los Alerces.

Ya en el pueblo, la hostería nuevita, La Escampada, atendida por sus jóvenes dueños, es un lugar ideal para quedarse. En cuanto a la gastronomía, hay para todos los gustos: parrillas con buenas carnes, como Parrilla Patagonia, Ruta 40, subida del Marqués; restaurantes que hacen platos exquisitos con truchas, como Restó Vatto, Av. San Martín 3261; en otros de campo, El Quincho, en Mallín Ahogado, puede experimentarse el curanto (cocción de carnes y verduras en un hueco hecho en la tierra, forrado con piedras calientes y tapado con hojas de la región) o  el café carrero. Se prepara en un tazón grande, se le echa un aguardiente y un carbón encendido dentro de la bebida, que a poco se apaga. Para más datos, hay que tomarlo con bombilla.

Aunque El Bolsón es inagotable, la comarca permite conocer otros centros cercanos como El Maitén, Cholila, Epuyén, El Hoyo y los citados Lago Puelo y El Manso.

 

El bosque de las esculturas

Entre El Bolsón y la base del Cerro Piltriquitrón hay 13 km que se hacen en auto por un lindo camino. Al llegar, la recorrida se realiza a pie y lleva unos 40 minutos, por un sendero inclinado a 30 grados. Después de caminar por 1 kilómetro –conviene hacerlo con un guía- se accede a una altura de 1.400 metros sobre el nivel del mar; es clave llevar calzado adecuado para trekking o zapatillas con  suela de buen agarre. En el bosque se encuentran 40 obras talladas por destacados escultores nacionales y extranjeros sobre lengas secas, resultado de un incendio forestal: es algo único en el mundo. La idea se gestó en febrero de 1998: convertir el lugar en un bosque escultórico. Y en noviembre del mismo año se hicieron las primeras 13 esculturas.

 

Texto y fotos: Cristina Rodríguez Jurado

Agradecemos al Ministerio de Turismo de la Provincia de Río Negro, a su delegación en El Bolsón y a la Cámara de Turismo de El Bolsón.

 

Algunos datos

www.elbolsonbienestar.com.ar

www.lasnalcas.com

www.piedrasdepatagonia.com.ar

www.cervezaelbolson.com.ar

www.posadadehamelin.com.ar

www.grado42.com

www.elbosquetallado.com