Beijing, destino soñado

Publicada el día: 25 agosto, 2013

Si Oriente nos resulta un destino tentador, ¡qué decir de China y su famosa capital! Guía esencial para disfrutar de esta ciudad milenaria.



 

Beijing se creó en el siglo XI antes de Cristo y se considera la cuna de la civilización china. En la actualidad, su población ronda los 16 millones de personas. El costo del viaje siempre es alto en comparación con cualquier otro destino turístico, el jet lag suele resultar fatal para la mayoría porque la diferencia horaria ronda las 12 horas y el viaje puede insumir unas 36 horas. ¿Vale la pena? Sin lugar a dudas. Oriente, en general, y China, en particular, son experiencias únicas e incomparables, especialmente para el turista occidental, que se encontrará con una cultura absolutamente diferente, con otras costumbres, otros aromas, otros colores.

Como pocas ciudades, Beijing conjuga tradición y modernidad, templos antiquísimos y grandes rascacielos. En algunos destinos, hay sitios que de tan clásicos se transforman en cliché. Sin embargo, en China, lo más clásico es la prioridad, porque es historia pura. Los puntos imperdibles son:

* La ciudad prohibida. Fue el centro neurálgico de la actividad de los emperadores chinos durante varios siglos. En 1987 se la declaró Patrimonio de la Humanidad. Data del siglo XV y se encuentra ubicada cerca de la plaza Tian An Men. Su superficie es de aproximadamente 7 hectáreas, está rodeada por murallas de 10 metros de alto y un foso de 52 metros de ancho. Cuenta la leyenda que tiene 9.999 habitaciones. Muchos la recordarán del filme “El último emperador”, de Bernardo Bertolucci.

* Plaza Tian An Men. Es la plaza más grande del mundo: mide 800 metros de norte a sur y 500 metros de este a oeste. Puede albergar a 1 millón de personas. A su alrededor se construyeron varios edificios, como la Asamblea Nacional, el Museo de Historia o el Monumento del Presidente. Aquí, Mao Tse Tung alzó la bandera china por primera vez tras la revolución y luego, cada año. En 1989 se hizo célebre, lamentablemente, por la brutal represión que sufrieron miles de manifestantes que se concentraban ahí para pedir más rapidez en las reformas políticas, terrible suceso conocido como la “Masacre de Tian An Men”.

* La Gran Muralla. Popularmente se la conoce con el nombre de Muralla china. Desde 1987 también se la declaró Patrimonio de la Humanidad. Se encuentra fuera de Beijing, a 75 kilómetros. Se construyó tres siglos antes de Cristo y hay quienes sostienen que es la única construcción humana que alcanza a divisarse desde un satélite, algo que no se ha comprobado.

* La Ciudad Subterránea. Es una de las construcciones más curiosas de Beijing. Se construyó en la década del ’60, en plena Guerra Fría, para resguardarse de un eventual ataque ruso en aquel entonces. Tiene 100 entradas secretas, pero hoy es una de las atracciones turísticas. En los túneles hay tiendas, restoranes y locales comerciales.

* Las Tumbas Ming. A unos 50 kilómetros de la capital china se encuentran enterrados diversos emperadores y emperatrices que gobernaron China durante varios siglos.

* El Palacio de Verano. Se trata de una construcción mítica, realizada en 1750, típica de la época imperial. Está formado por la Colina de la Longevidad y el inmenso Lago de Kunming. De las 290 hectáreas que forman el predio, tres cuartas partes están cubiertas por agua.

* El Templo del Cielo. Es el mayor templo de su clase en toda China. Se construyó en 1420 y tanto la dinastía Ming como la Qing lo utilizaron para rogar por las cosechas, en primavera y dar las gracias al cielo por los frutos obtenidos, en otoño. Desde 1998 la UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad. Está formado por un conjunto de edificios: al norte se sitúa el Salón de Oración por la Buena Cosecha; al sur, el Altar Circular y la Bóveda Imperial del Cielo.

La excentricidad de esta cultura y su  occidentalización hicieron que China sufriera importantes cambios que conviene tener en cuenta a la hora de viajar.

La apertura a Occidente obligó China en las últimas dos décadas a ponerse al día en materia turística y así es que permitió el ingreso de capitales extranjeros, muchos de los cuales llegaron a través de las cadenas hoteleras más cotizadas. Esto permitió que los hoteles establezcan un diálogo armónico entre dos culturas: todo el confort al que está acostumbrado Occidente; el agua caliente y la variedad de tés esperando en la habitación como es clásico en Oriente.

La moneda es el Yuan y por cada unidad hoy se calculan, aproximadamente, 6 dólares u 8 euros. Para tener idea de algunos precios, una comida ronda los 20 a 50 yuanes; un billete de tren o autobús, 3 yuanes.

Al revés de otros destinos, a China conviene viajar con un tour armado desde Argentina. Por otra parte, la diferencia de costumbres, la barrera idiomática y el hecho de tratarse de un país comunista, prácticamente obligan a contratar un tour, dado que entre otras cosas incluirá un guía de habla hispana.

La visa no es un dato menor. Sacar la de turista es más sencillo que para otros destinos, pero dura poco tiempo y es para una o dos entradas, no más.

En cuanto a los precios, las agencias de viajes suelen armar tours a pedido. Entre viaje y estadía hay que calcula alrededor de 10.000 dólares, sin contar viáticos y extras.

 

Texto: Florencia Romeo