Los top ten de la ciudad de los zares

Publicada el día: 13 septiembre, 2013

San Petersburgo es un monumento en sí. Las postales más bellas de Rusia provienen de esta ciudad declarada, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Aquí ofrecemos diez imperdibles de este maravilloso destino.



 

San Petersburgo es una de las mas grandes ciudades europeas y ha sabido mantenerse siempre bella aun con el paso de los años. Fue fundada en 1703 por el Zar Pedro el Grande quien soñaba con convertirla en “La Ventana de Rusia al mundo occidental”. Desde entonces se convirtió en la capital del Imperio Ruso por más de 200 años, hasta que Moscú tomara su lugar.

La fecha ideal para visitar esta ciudad es entre mayo y septiembre, cuando las temperaturas no son extremas, ya que el invierno suele ser muy crudo. El punto más alto de la oleada turística se da en junio, temporada de las “Noches Blancas”, donde también los precios suben por ser temporada alta. Pero a partir de septiembre y hasta octubre y noviembre se puede visitar la ciudad en temporada baja y sin el frío máximo.

Ubicada a orillas del Río Neva y a tan solo a 664 km de Moscú, San Petersburgo está conformada por más de 42 islas y más de 300 puentes, por lo que es llamada la ciudad “Museo-Puente”. A la hora de visitarla, conviene tener en claro cuáles son los sitios imperdibles. Aquellos que la caracterizan y la hicieron única durante 400 años.

Aquí, hacemos un breve recorrido en diez paradas obligadas que el viajero no puede dejar de ver en su paso por San Petersburgo.

1. El Museo Hermitage. Es una de las mayores pinacotecas y museos de antigüedades del mundo. Inaugurado en 1764, está compuesto por seis edificios a la orilla del río Neva. El más llamativo es el Palacio de Invierno, que solía ser la antigua residencia de los Zares. Su valiosa colección fue formada con las colecciones privadas que fueron adquiriendo los zares a lo largo del tiempo. Recibe dos millones y medio de visitantes al año.

2. La fortaleza de Pedro y Pablo. Se reconoce como el núcleo de San Petersburgo, ya que aquí se empezó a construir la ciudad. Es la ciudadela original y fue erigida entre 1706 y 1740 por Domenico Trezzini. Dentro de la Fortaleza se encuentra la Catedral de San Pedro y San Pablo, con las tumbas de los zares rusos, incluyendo el último, Nicolás II con su familia.

3. Caminar la Avenida Nevsky. La Nevski Prospekt es la principal avenida de San Petersburgo y una de las más famosas del mundo. Su historia es verdaderamente fascinante, ya que a lo largo del tiempo fue testigo del poder zarista y luego del socialista. En ella supieron convivir la nobleza junto a las prostitutas y los marginados. Tan vertiginosa fue que, escritores como Dostoievsky y Gogol, la describieron en sus obras. Tiene casi cuatro kilómetros de largo en los que podemos encontrar hoy en día numerosas tiendas.

4. Conocer la Iglesia del Cristo Salvador de la Sangre Derramada. Muy cerquita de la Avenida Nevski se erige la preciosa e imponente Catedral de San Petersburgo. Fue construida entre los años 1883 y1907 sobre el lugar donde el Zar Alejandro II de Rusia fue asesinado. Supo ser blanco de bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial y fue reconstruida en parte después de 27 años y reabierta al publico como Museo Estatal.

5. Viajar en metro. Son cinco las líneas de metro que recorren San Petersburgo desde 1955. Las más bellas son las estaciones más antiguas, ya que se encuentran elegantemente decoradas. Hay un total de 64 estaciones en un recorrido de 110 kilómetros. Los túneles son tan profundos que algunas escaleras al metro llegan a medir mas de 100 metros.

6. Navegar por sus canales y puentes. La ciudad de San Petersburgo es un verdadero “museo de puentes”. Hay más de 40 islas, más de 60 ríos y canales y 342 puentes sobre ellos, que aportan gran romanticismo a la esencia de esta ciudad. Veintidós son los grandes puentes levadizos que cruzan el río Neva, o sea, se levantan de noche para dejar pasar a los grandes barcos mercantes. Estos puentes levantados son uno de los símbolos de San Petersburgo y en verano este espectáculo nocturno atrae a miles de personas. En invierno los puentes no se levantan, porque todos los ríos y canales están congelados y no hay navegación. Los ríos y canales de San Petersburgo más pequeños tienen muchos puentes decorativos y curiosos, con sus mitos y leyendas. Algunos de los puentes son muy hermosos, decorados con estatuas, detalles dorados y faroles.

7. Comer en El Podvorye. Inaugurado en 1993, este restó es el más tradicional de Rusia. No sólo tiene su clientela regular sino que su reputación ha crecido dentro de San Petersburgo y fuera de ella. El Podvorye es tan visitado por locales como por turistas. También por intelectuales y aristócratas de varios países, actores, figuras del deporte y políticos, además de todo aquel que difsruta del buen comer y ama la genuina comida rusa.

8. Comprar buen vodka. La calidad de los vodkas es muy variable. No es nada recomendable comprar el vodka barato porque puede provocar un fuerte dolor de cabeza. La marca más vendida es Pútinka (no es cara). Otra marca, Russki Standart, es más cara y se considera como una de las mejores. Por supuesto, en un restaurante o bar el vodka cuesta muchísimo más que en una tienda o supermercado. Asimismo, a la hora de beberlo, hay que tener en cuenta que: a) el vodka nunca se mezcla con otras bebidas; b) se bebe en vasitos pequeños (chupitos); c) no se le pone hielo, la botella se enfría entera; d) no se bebe antes o después de comer, sino que acompaña zakuski –entremeses–. Se pronuncian muchos brindis, el más famoso es Na zdoróvie –¡Salud!–.

9. Elegir unas matrioska. Son las tradicionales muñecas rusas creadas en 1890, cuya originalidad consiste en que se encuentran huecas por dentro, de tal manera que en su interior albergan una nueva muñeca, y ésta a su vez a otra y a otra, en un número variable que puede ir desde cinco hasta el número que se desee, siempre y cuando sea un número impar, aunque por la dificultad volumétrica, es raro que pasen de veinte.

10. Disfrutar de las Noches Blancas. Este es un fenómeno natural, que se puede experimentar en las ciudades cercanas a los círculos polares. San Petersburgo es la ciudad más famosa en donde podemos disfrutar de este fenómeno durante los meses de mayo, junio y julio. El sol no se esconde por diecinueve horas al día y cuando finalmente atardece, la luz nunca se va por completo. La elevación de los puentes del río Neva se hace para permitir a los barcos navegar por el río desde el mar Báltico hacía el lago Ládoga, las calles están llenas de gente, muchas cafeterías, bares y terrazas están abiertas toda la noche.

 

Un puerto inolvidable

En eso se transforma San Petersburgo en el itinerario de MSC Cruceros durante 7 noches, que recorre Estocolmo, Tallin, San Petersburgo, Kiel y Copenhague. El costo aproximado es de u$s 1.700, un viaje cómodo donde se puede hacer un alto y bajar a pasear tranquilamente por estas ciudades sin ocuparse de contratar alojamiento o cargar valijas, viajando en una nave de primera clase con todo tipo de comodidades, piscina, spa, discoteca, camarotes de lujo y restaurantes en una verdadera ciudad flotante. Consultar en Náutica Viajes: www.nauticaviajes.com

 

Datos de interés

Los vuelos Buenos Aires / San Petersburgo para septiembre/octubre, ida y vuelta rondan los  $ ARS 10.800 por pasajero.

Más información sobre turismo y visado en la Embajada de Rusia en Buenos Aires:  Rodríguez Peña 1741, C.A.B.A. Tel: (5411) 4813-1552/8039; e-mail: embrusia@gmail.com

Sección consular: Tel./fax: (5411) 4812-1794. 
e-mail: consulrusoarg@gmail.com

 

Texto y fotos: María Florencia González.