Al corazón del vino

Publicada el día: 9 octubre, 2013

Son varios los caminos del vino que pueden recorrerse en Mendoza. De ellos, el del Valle de Uco representa el turismo de vino más joven de la provincia, por sus bodegas de imponente arquitectura y diseño, muchas de ellas equipadas con la última tecnología para la elaboración de vinos premium. Además, algunas reciben al turista con todo el glamour para disfrutar del imponente paisaje y, por supuesto, del mejor vino.



 

A 80 kilómetros de la ciudad de Mendoza, el Valle de Uco es un oasis productivo inmerso en medio de un paisaje inigualable. Está situado al sudoeste de la ciudad de Mendoza, se compone de tres departamentos – Tunuyán, San Carlos y Tupungato – y es recorrido por el río Tunuyán, que recoge las aguas de deshielo de la Cordillera de los Andes. Esta región se caracteriza por tener abundante agua de vertientes, arroyos, manantiales y glaciares. Otros ríos que la recorren son: Diamante, Tunuyán, Grande y Tunas.

La ruta provincial 92 es el eje central del trayecto y al recorrerla se pueden apreciar las bondades de la región: cultivos de papa, nogales, almendros, castaños, peras, cerezas y plantaciones de manzanas para la elaboración de sidra.

Es en esta zona en la que en los últimos años se ha producido la mayor evolución de inversiones vitivinícolas, y en ella se han instalado las más importantes bodegas argentinas y también numerosos inversores extranjeros, en una elección que no ha sido casual y que da cuenta del nuevo rumbo de la vitivinicultura y de le enología de la Argentina.

El Valle está situado al pie de la Cordillera de los Andes. Ahí el clima es más frío, con una gran amplitud térmica, y la altitud también es mayor (entre 800 y 1400 m sobre el nivel del mar) con respecto a las demás zonas viñateras. Los viñedos están ubicados en las laderas de la precordillera en terrenos con suelos pedregosos y arenosos de excelente drenaje, y estas condiciones permiten que se puedan producir cepajes de muy alta calidad y vinos de muy buena acidez que alcanzan el más alto nivel internacional, con gran importancia del Semillón, el Malbec y el Tempranillo, este último de gran potencial de desarrollo en la zona por la calidad de sus frutos.

 

Paisaje y arte

En el Valle de Uco, el sol parece suspendido, como demorado. La Cordillera de los Andes enmarca el Oeste y esconde en su interior los paisajes más deslumbrantes. Junto a las nacientes del río Tunuyán se encuentran las montañas de 6000 metros más australes del mundo. El volcán Tupungato reina en esta quebrada. Un poco más al sur, el volcán Maipo reflejado en la Laguna del Diamante es una síntesis perfecta de la belleza. El surco del río Tunuyán transita entre una región montañosa al centro y oeste y otra, llana, seca y arenosa, al este.

Es en el Valle de Uco donde la arquitectura de las bodegas surge como una obra de arte entre el paisaje, plagado de viñedos, montañas, ríos y capillas de adobe. El lugar ofrece la paz y el sosiego propios de la vida de campo, donde el visitante se puede impregnar hasta del mínimo detalle de las costumbres lugareñas, aprendiendo labores y degustando los más exquisitos sabores. Tareas agrícolas, juntada de vacas, arreo de caballos, recorrido por las fincas, manejo de herramientas rurales, cabalgatas, paseos en sulky, recolección de frutas, elaboración de dulces caseros, degustación de miel y vinos, son algunas de las más significantes vivencias que se pueden experimentar en los establecimientos rurales y en cada uno de los parajes.

Las oportunidades para el turista son muy amplias. Se pueden hacer recorridos por viñedos, visitas a bodegas para apreciar el delicado proceso de elaboración, deleitarse con degustaciones, hacer cabalgatas y pesca o avistaje de fauna autóctona.

La belleza del paisaje, la arquitectura de las bodegas, el exquisito sabor del vino y el trabajo de elaboración de esta producción de tradición milenaria hacen que paisaje, arte y creación resulten una conjunción ideal para un verdadero viaje de los sentidos.

 

De bodegas y placeres

Tierra habitada originariamente por los húsares, tuvo como primeros colonos extranjeros a españoles y luego italianos que trajeron, junto a sus pertenencias, estacas de las vides de sus pueblos. El tiempo fue testigo de las bondades del lugar y los vinos del valle fueron ganando la fama de buenos tintos.

A estos comienzos se le sumó una segunda etapa, en donde la tecnología sumada a la pureza del ambiente y el cultivo en el pedemonte transformaron el paisaje, para recostar los viñedos contra la montaña y permitir una imagen única con la Cordillera de los Andes como telón de fondo.

Hoy, entre las muchas bodegas y emprendimientos, unos cuantos reciben al turista para mostrar su producción y realizar degustaciones y otros están preparados para alojar a los visitantes y brindarles la mejor de las estadías, además de conocer la bodega y catar sus vinos.

Entre ellas se encuentra Bodega Salentein, ubicada hacia el Sur, en el distrito Los Árboles, Tunuyán, una casa que conjuga la tradición bodeguera mendocina con la tecnología europea. Se erige al pie de la cordillera, con una construcción única en su tipo, en forma de cruz. Cada una de sus cuatro alas es una pequeña bodega que cuenta con dos secciones: una a nivel del suelo y otra subterránea, para la crianza de vinos en barricas de roble, a ocho metros de profundidad. Su tecnología de flujo por gravedad reemplaza al bombeo de la fruta, evita que se rompan las semillas y con ello que se produzca una amargura fenólica en el vino, además de reducir el riesgo de oxidación, lo que disminuye la acidez y mejora notablemente la calidad.

La arquitectura de la bodega permite que la construcción armonice con el paisaje, ya que está realizada con materiales de la zona – como la piedra local – propia de las capas sedimentarias del valle de montaña.

Esta bodega posee el Espacio Killka, un centro cultural para apreciar el arte contemporáneo y holandés de los siglos XIX y XX y a su vez tiene un ámbito didáctico para conocer la tecnología de la bodega y el riego por goteo de los viñedos. Desde allí, se puede apreciar un imponente paisaje, además de degustar exquisitos sabores en su restaurante, acompañados por los vinos de bodegas Salentein (Salentein, El Portillo y Callia). Muy cerca, un hábitat exquisito, la posada Salentein espera al viajero con 16 habitaciones dobles, para vivir la experiencia de pasar unos días en el Valle de Uco, recorrer la bodega, disfrutar de la piscina y realizar cabalgatas, entre otras actividades.

Y otra de las bodegas emblemáticas del Valle es O. Fournier, con tres fincas situadas a unos 15 kilómetros de la Cordillera de los Andes. La Finca Santa Sofía, con plantaciones de Tempranillo, Cabernet Sauvignon, Merlot, Malbec, Syrah y Sauvignon blanco más las variedades viognier, petit verdot y gewurztraminer. La Finca San Manuel con plantaciones de Tempranillo y Malbec y la Finca San José, con Tempranillo y Cabernet Sauvignon. La bodega está equipada con la última tecnología y se ha instalado en ella un innovador laboratorio con capacidad para realizar microvinificaciones. A metros de la bodega se ha construido un restaurante con capacidad para 60 personas ,con vista a la cordillera y a una espectacular laguna, y además, es posible alojarse en la bodega en cabañas rurales.

Pero no son estas las únicas bodegas que se pueden visitar, ya que en cada uno de los departamentos hay otras, todas deslumbrantes, algunas con alojamiento y otras con horarios de visita en el día.

Asimismo, cada uno de los departamentos que conforman el Valle de Uco tiene no solo bodegas sino muy especiales encantos.

 

Tupungato, espíritu de altura

El Departamento de Tupungato se encuentra ubicado en el centro-oeste del la provincia de Mendoza, a 68 kilómetros de la de la cuidad Capital. El lugar es sinónimo de espíritu de altura, en donde se conjugan coloridos paisajes en cada estación del año. Además de la visita a bodegas, el turista puede acceder a otras actividades, tales como:

* Turismo Aventura, actividades en plena cordillera, refugios de montaña, trekking, cabalgatas y avistaje de fauna autóctona (cóndores y guanacos, entre otros).
* Turismo Religioso, recorriendo distintas capillas de la zona.
* Turismo Rural, reflejado por estancias que ofrecen servicios, como alojamiento, yactividades de campo. Fincas productivas, en las que uvas, duraznos, cerezas, ciruelas, son sólo algunos de los productos que nacen del rico suelo que posee el valle,
* Turismo artesanal, con visitas a fábricas de cuchillos, dulces, licores, artesanías.
* Asimismo, es ideal disfrutar de la gastronomía para todos los paladares, representada por restaurantes, comedores y resto-bares, donde se puede saborear los más exquisitos platos, comidas típicas, comidas gourmet, especialidades de la casa, y más.

 

Más bodegas abiertas al turismo 

En Tupungato

* La Azul, en ruta provincial 89 s/n, Agua Amarga. www.bodegalaazul.com.ar* Andeluna Cellars, en ruta provincial 89, km 11 Gualtallary. www.andeluna.com* Altus, con alojamiento, La Vencedora s /n  www.altusdetupungato.com.ar*Estancia Bombal, con alojamiento, Estancia Ancón s/n San José Tupungato www.bombalyaldao.com.ar

 

En Tunuyán

* Francois Lurton, ruta provincial 94 km 21, Vista Flores, Tunuyán.  www.francoislurton.com* Hinojosa, San Martín 1942, Tunuyán. www.bodegahinojosa.com* Killka Salentein, con alojamiento, ruta provincial 89 esquina E. Videla, Los Árboles, Tunuyán www.bodegasalenstein.com* Flechas de los Andes, Clodomiro Silva s/n Vista Flores, Tunuyán
* Antucurá, con alojamiento, en Barrandica S/N, Vista Flores www.antucura.com

 

En San Carlos

* Fapes, San Martín 701, La Consulta, San Carlos www.fapes.com.ar
* O. Fournier, con alojamiento, en Los Indios s/n Eugenio Bustos, San Carlos   http://www.ofournier.com/

Tunuyán. Río, montaña, valle…

Este departamento está en el centro oeste de la provincia, a 82 kilómetros de la ciudad capital. En él, las nacientes del río en glaciares rodeados de montañas de 6000 metros aseguran el agua pura y son vertientes tierra abajo. La ciudad de Tunuyán es el centro estratégico del Valle de Uco, asentada junto al río, fue ocupada ya por pueblos primitivos y fue el sitio elegido por las primeras haciendas. Tierra de grandes gestas patrióticas y del paso del ejército libertador de San Martín , tiene en ella, entre lo mucho para hacer:

 

* Turismo aventura, con un recorrido por los senderos del “Chorro de La Vieja” para conocer  la flora y fauna autóctona, disfrutando de toda una gama de verdes de la vegetación que se extienden en las márgenes del arroyuelo. Trekking a la enigmática “Pampa de Durazno”, ubicada a pocos kilómetros del Manzano Histórico, camino al Portillo Argentino. Este sitio, fue hace unos ocho mil años atrás, un “Centro Ritual de aborigines”. Rafting por el Río Tunuyán, con nivel de dificultad tres y cuatro. Es posible practicar parapente en la Reserva Natural Manzano Histórico, con despegue en la cumbre del Cerro Manzano. Además, se pueden realizar actividades de escalada, mountain bike y cabalgatas.
* Visita al Manzano Histórico. Esta es una de las áreas naturales protegidas de la República Argentina. Se encuentra ubicado a 40 kilómetros de la ciudad a 1200 m.s.n.m. Abarca una superficie de 1500 hectáreas y se destaca por los paisajes y la calidad de las aguas de sus arroyos. En el área, la Dirección de Recursos Naturales Renovables posee una importante estación piscícola, que provee de salmónidos a los principales arroyos de montaña de la provincia. Este producto se complementa con camping, cabañas, proveedurías, restaurantes, servicios de cabalgatas, trekking.

 

San Carlos, pura tradición

Este departamento está ubicado en el centro oeste de la Provincia a 106 kilómetros de la ciudad capital. Fue fundado en 1772 y en su geografía se entrelazan las bellezas naturales y la historia. Con valles verdes y aguas cristalinas bajo un cielo pleno de sol, el departamento presenta distintos atractivos turísticos:

* El circuito SO, compuesto por la ruta 40, un camino asfaltado hasta Pareditas, que pasando por Eugenio Bustos, Chilecito y Pareditas, avanza por la zona de los arroyos Yaucha, Gateado y Papagayos, con lugares ideales para acampar, cazar y pescar. La Ruta 40 permite un recorrido por la historia desde la fundación del Fuerte de San Carlos y la Villa, a la creación del Camino de las Postas y al desarrollo de las comunidades agrícolas que le dan la fisonomía a su cultura. De Pareditas al Sur se vive la transición del monte cuyano a la estepa patagónica, con la posibilidad de disfrutar de un paisaje patagónico, apreciar volcanes, compartir la cultura de los puesteros y conocer la Laguna del Diamante, a 70 kilómetros de la ciudad cabecera de San Carlos. En esta zona la laguna ha sido declarada Reserva Hídrica en custodia de los glaciares que dan origen a los cursos de agua de superficie y napas subterráneas que irrigan el Valle de Uco.
* En el circuito noreste, se pasa por el Fortín de San Carlos, 7 kilómetros al este. Por un camino de médanos, se llega a los Baños de la Salada, aguas medicinales con gran porcentaje de yodo. Luego, a unos 15 kilómetros, se encuentran los baños termales de Capiz Alto.
* El circuito SE, se realiza también por la ruta 40 nueva o vieja hasta Pareditas y luego por la ruta 143 se atraviesa el arroyo Aguanda, a cuya vera se erigieron los fortines Aguanda y San Juan. En Chilecito, desviándose de la ruta 40 al este por la calle Florida, se encuentra el dique Aguanda, un lugar adecuado para acampar. A 8 kilómetros de Pareditas, se halla el Paso de las Carretas.
* Asimismo, San Carlos es el lugar donde la historia y la tradición hacen que la naturaleza se vuelva más impactante. Su Patrimonio Histórico, Cultural y Turístico, formado por almacenes, pintorescos bares, casonas antiguas, intactos en su conservación, cuentan años, marcados por luchas nativas y gestas libertadoras, leyendas y costumbres, tradiciones y progreso.
* Y por supuesto, no queda afuera el turismo aventura. Una de las mejores formas de conocer todo el esplendor de este departamento, es recorrerlo a caballo. Así en una sola experiencia se combina paisaje, cultura y placer. Como la de atravesar Los Andes, disfrutando al acomodar el equipamiento, al saborear un magnífico asado a las brasas, al deslumbrarse a cada paso con paisajes de ensueño, al acampar entrada la tarde, a observar un cielo maravilloso colmado de estrellas, al calentar el cuerpo degustando un buen vino o al ensillar los caballos al amanecer para continuar el viaje. También con las travesías y excursiones en vehículos 4×4, al descubrir y crear caminos en los médanos y cerros, cruzar ríos y picadas. Otras actividades menos arriesgadas pero no menos atrayentes, son el mountain bike, las caminatas campestres, el avistaje de aves, la pesca, y las ascensiones a cerros o al volcán Maipú.

 

Nada mejor ante tantas posibilidades que tomar lápiz y papel, un mapa y diseñar un recorrido propio en auto para hacerlo a gusto y medida. También, está la posibilidad de contratar tours en distintas agencias de turismo en la capital mendocina. La aventura tiene su premio: pocos lugares del mundo ofrecen tanto placer a todos los sentidos.

 

Texto: Silvia Fittipaldi

Fotos: Banco de Imágenes Subsecretaría de Turismo de Mendoza.