El sur también existe

Publicada el día: 26 octubre, 2013

Aunque tienen la gran tarea de soportar el peso del cuerpo y trasladarlo, como están allá lejos, por el piso, suelen descuidarse hasta que llega el tiempo de las sandalias y las ojotas. Para dar pasos firmes y seductores, algunos cuidados y una advertencia: usar zapatos cómodos.



 

En el gimnasio llevan la parte más importante: cargan con los saltos aeróbicos, se sacuden al ritmo de la salsa o se ajustan a los pedales de las bicicletas fijas. Un cálculo más detallista señala que soportan alrededor de 100 toneladas cada 2000 pasos. A la hora de salir, se visten con ceñidas sandalias o estilizados zapatos de punta. Siempre exigidos, los pies no son usualmente recompensados como se merecen. ¿No es hora de mimarlos? Al hacerlo no sólo conseguirá una relajante sensación sino que se beneficiaran estéticamente.

 

Pies de Cenicienta

Ya lo había demostrado el príncipe del cuento: no todos los pies son iguales. En líneas generales se puede hablar de tres tipos diferentes:

*El más común es el que se denomina egipcio, y se lo reconoce porque los dedos van de mayor a menor longitud, empezando por el dedo gordo. Estos son los que más padecen la aparición de juanetes.

*En segundo lugar, se encuentra el denominado pie cuadrado. Es el más difícil para encontrarle un zapato adecuado ya que los tres primeros dedos (desde el gordo) tienen el mismo largo, y los dos restantes menor.

*Y el último (¡privilegiados!) es el llamado griego. El dedo gordo es más pequeño que el que el segundo, y los que le siguen a éste, también disminuyen su tamaño. Es el más fácil de calzar y el menos propenso a sufrir problemas.

 

Cómo tratarlos

Una buena manera de empezar los cuidados de los pies es con cremas humectantes y nutritivas. Si se la aplica luego del baño y antes de dormir, conseguirá una agradable sensación de relax. Sumergirlos en agua tibia, combinada con sales aromáticas, líquidos antisépticos, aceites especiales o sal gruesa (2 cucharadas por litro de agua), es una buena alternativa. Las casas de productos naturales recomiendan agregar ciprés y geranio para evitar calambres y alcanfor, eucalipto o menta para refrescarlos.

Las escofinas especialmente pensadas para limar asperezas, o la clásica piedra pómez, son instrumentos indispensables para tener los pies en perfecto estado. Se aplican en las áreas clave como talones, planta y los laterales. Siempre con los pies mojados y realizando pequeños movimientos circulares.

Otro aspecto para tener en cuenta es tonificar los músculos, agilizar las articulaciones y activar la circulación sanguínea. Para lograrlo son aconsejables los masajes con distintos geles y aceites, que alivian las tensiones y dolores, y algunos ejercicios fáciles. Estos pueden incluir desde caminar descalza por superficies irregulares, o colocar una pelota o una botella pequeña en el suelo y hacerlos rodar bajo las plantas de los pies (uno a la vez). Unas sesiones con un profesional serán totalmente placenteras.

 

Aliados o enemigos

Cuando se decide vestir los pies no siempre se eligen los mejores materiales, y menos aún, los zapatos más cómodos. Los especialistas aconsejan utilizar calzado de buen cuero y medias de tejidos naturales, ya que permiten que el pie respire evitando la sudoración y el mal olor. Para comprar calzado, el mejor momento es a última hora del día, cuando los pies están cansados y dilatados.

Para evitar juanetes, bursitis o distintas inflamaciones, conviene que no sean muy cerrados, para que no compriman; que el taco no tenga más de 3 cm y que las puntas no sean muy estrechas. Más allá de la moda, ¿quién dijo que no incomoda?. El abuso de zapatos inadecuados puede producir deformaciones en los huesos y una puede terminar en el bisturí.

 

Foto: Istockphoto