Cariló, bosque y playas

Publicada el día: 4 noviembre, 2013

Uno de los destinos más lindos y exclusivos de la Costa Atlántica, en el sur de la provincia de Buenos Aires. Enclavada en un entorno natural de excepción, sigue llamando la atención por su cuidada arquitectura.



 

 

Con el encanto que aporta la tranquilidad de un bosque de pinos a orillas del mar, Cariló es un refugio para la paz y el goce del confort. La naturaleza y la hotelería de primer nivel hacen posibles ambas situaciones de máximo placer. Con un centro comercial donde en temporada están las primeras marcas, un polo gastronómico de excelencia y actividades como las cabalgatas y el golf, este lugar soñado tiene un origen. Fue en 1918 cuando Héctor M. Guerrero decidió forestar los médanos. Primeramente arrancó desde tierra firme y luego fue haciendo una senda forestada, lo que es hoy la avenida Constancia, hasta llegar a orillas del mar. El trabajo le llevó casi 10 años y, para lograrlo, ensayó infinidad de alternativas. Probó con distintas variedades de plantas, pastos, y cañas, entre ellas un pasto importado de África que resultó muy positivo en este tipo de arena. Con esta experiencia, se avanzó sobre ambas márgenes, primero al sur, luego al norte. Plantando de 400.000 a 500.000 ejemplares al año, por fin pudo llegar al mar. Su gusto era diseñar un parque con la mayor cantidad de variedades posible, donde primara el criterio de armonía y gusto por la naturaleza. En aquel tiempo parecía la idea de un loco. Las pocas personas que se dedicaban a  forestar, lo hacían en tierra, nunca en arena. Y menos aun tratándose de arenas expuestas a tantos vientos y con tantas plagas. Las plantas se compraban en diferentes lugares del país y del mundo. Llegaban por ferrocarril a la Estación Juancho, frente a la entrada de la estancia Charles, donde se ubicaban en el vivero, a 25 kilómetros de los médanos. Luego se transportaban con panes de tierra a través de los montes y lagunas en unos carretones o chatas tirados casi siempre por siete caballos.

Recién en el año 1940, comenzó a tener idea de lo que había logrado y lo transmite en esta carta enviada a sus hijos que habían viajado por trabajo al exterior: “Aunque estaba en el programa de ustedes estudiar este asunto un poco de paso, creo que tendrán que arreglárselas como para tener tiempo de hacer un estudio bien a fondo. Este problema es de gran importancia para mí y le estoy prestando cada vez más atención. El asunto plantación de los médanos va tomando cada día más importancia y espero que con la ayuda de ustedes pueda realizar lo que yo creo será “la obra de mi vida” ello siempre que el consabido Señor del cielo no se oponga”.  En 1944 Guerrero contrató al Arquitecto Santiago Sánchez Elía para que proyectara un loteo residencial. Actualmente,  Cariló cuenta con una Asociación de propietarios (APC) que mantiene con firmeza el sentido originario del lugar.

Si bien ha crecido en progresión geométrica, la idea es seguir respetando la misma filosofía. Si algo se le puede reconocer a Cariló es que no importa cuánto crezca, siempre mantiene un estilo, que no es negociable. La Feria del Bosque ha sido remodelada, el número de construcciones es récord, los hoteles cada vez tienen más y mejores servicios, pero también se generan nuevos espacios verdes y otros dedicados a la cultura, las artesanías y la creatividad en general. Una muestra del equilibrio que logra tener y que es su marca registrada.

Para más información: www.bosqueyplayacarilo.com