Para verte mejor

Publicada el día: 11 marzo, 2014

Los problemas de vista son algo habitual en los chicos. Ellos no siempre lo advierten y son los mayores, tanto los padres como docentes y pediatras, los que deben estar atentos a ciertas señales.



 

Es usual que el ojo atento (y experto) de la maestra advierta que uno de sus alumnos tiene problemas de vista. El método es sencillo: aquel que se sentaba atrás y rendía mal, empieza a andar bien en cuanto se lo ubica en primera fila. O, a veces, es el mismo chico el que pide sentarse adelante, porque no ve bien. ¿Por qué no se dan cuenta en casa? Porque a nadie le sorprende que el nene o la nena se sienten cerca de la tele o con la computadora no se dan cuenta.
A veces, también es el pediatra el que advierte esto, pero no siempre y, en realidad, los especialistas señalan que es recomendable llevar al bebé al oftalmólogo desde el primer año de vida. Incluso, si estuvo en incubadora o tiene algún problema neurológico, antes aún. Luego, si todo está bien, las visitas se pueden espaciar cada dos años, o sea, a los 3 y 5 años.

 

Los problemas más comunes

Por lo general, los niños tienen:

* Ametropías: miopía (no ven bien de lejos), hipermetropía (no ven bien de cerca) y astigmatismo (no se puede enfocar bien), todas patologías que necesitan corrección con anteojos.
* Conjuntivitis: son más comunes en quienes frecuentan piscinas, pero como son altamente contagiosas, es posible que en el colegio los chicos se contagien involuntariamente.
* Obstrucción de la vía lagrimal: el ojo lagrimea y hay que hacer un drenaje para destapar.
* Traumatismos: por golpes o caídas.

Un problema que sólo puede detectarlo el oftalmólogo es la anisometropía, que consiste en la diferencia entre ambos ojos: mientras uno ve con normalidad, el otro tiene alguna patología, por ejemplo, hipermetropía, lo que hace que el ojo sano trabaje de más. Esto, además, puede provocar una ambliopía, patología que provoca que uno de los ojos no vea normalmente, lo que popularmente se conoce con el nombre de “ojo vago”. Esto puede tratarse hasta los 7 u 8 años, más adelante no. Por eso, la consulta oftalmológica en la primera infancia es imprescindible. Habitualmente, se trata emparchando el ojo “bueno”, para obligar al “vago” a desarrollarse.
Cabe aclarar que los especialistas coinciden en afirmar que ni la TV ni la computadora arruinan la vista; a lo sumo, en casos de abuso puede provocar sequedad en los ojos, pero no más.

Qué hacer
Los problemas de visión se solucionan con el uso de los anteojos adecuados. En el caso de los chicos que realizan deportes, otra opción es utilizar para la práctica los anteojos que tienen aumento pero son de un material irrompible, similares a unas antiparras. En cuanto a las lentes de contacto, en teoría los chicos pueden usarlas sin problemas, no tienen contraindicaciones. El tema es ver si el chico tiene la madurez suficiente para usarlos correctamente y que no terminen convirtiéndose en una fuente de lesiones o irritaciones. En cuanto a la posibilidad de la cirugía para corregir algunos de estos problemas, hay que esperar hasta la juventud. En el caso de la miopía y el astigmatismo, no antes de los 22 a 25 años y solamente después de 1 año de estabilidad en la patología. En cuanto a la hipermetropía, se opera recién después de los 30 años.

 

Asesoramiento: Dr. Pablo Wainberg (MN 77.968), oftalmólogo, Jefe del Servicio de Oftalmología del Swiss Medical Center.

Foto: Istockphoto.