Claves para controlar la rosácea

Publicada el día: 1 abril, 2014

Muchas mujeres la padecen en un grado leve y lo ignoran. Produce enrojecimiento e irritación y, si bien es una afección crónica, se puede aliviar con tratamientos permanentes y cuidados básicos. También se disimula con maquillaje



 

 “Comí lomo a la pimienta y se me puso la nariz colorada como a Papá Noel”, escuchamos comentar con sorpresa a una señora. Otras personas se quejan de que al entrar en una ambiente calefaccionado se le ruborizan las mejillas como a una adolescente y ese “colorete” natural, no cede. ¿Qué nos está pasando?
La base de la rosácea es la vasodilatación, ya que la labilidad de los vasos hace que responda de una manera exagerada a fuentes de calor como las bebidas o comidas calientes, sol, calor, y  reacciona enrojeciéndose con mucha facilidad.  Casi el 90 por ciento de los pacientes tiene problemas en verano por esas razones”, explica la doctora Irene Bermejo, dermatóloga.

¿Qué es la rosácea?

Es la inflamación de las glándulas sebáceas, de origen desconocido, que afecta de forma predominante a las mujeres de piel blanca y que compromete el tercio medio del rostro, el ala de la nariz  y puede presentarse o no con compromiso ocular. En general el compromiso ocular tiene que ver con la inflamación de las glándulas sebáceas, llamadas glándulas de Meibomio, lo que produce ardor, picazón, sequedad, y es muy fácil de confundir con procesos alérgicos.
Algunas de las señales más predominantes son el enrojecimiento, inflamación y presencia de las arañitas (telangectasias), así como pápulas y pústulas (elevación rojia de la piel y “cascarita”, respectivamente), en su estado más avanzado.

“No se conoce qué la produce, se sabe que puede tener una conexión con el helicobacter pyloris, que es  una patología de tipo gástrica, pero  no siempre se encuentra la relación. No tiene cura, es una enfermedad crónica que evoluciona por brotes agudos,  que se puede aliviar con tratamientos permanentes, con muy buenos resultados”, sostiene Bermejo.

Cuidados habituales
Las personas que sufran de rosácea se pueden cuidar descongestionando, humectando y tratando la patología desde su comienzo. En general son pieles blancas, secas, intolerantes, con lo cual hay que tratar de descongestionar y bajar el enrojecimiento para calmar el ardor con aplicaciones de:

-yogur natural
-agua termal
-lociones o geles con manzanilla, caléndula, romero, lavanda.

Además hay que seguir con el tratamiento de base, con la medicación indicada, antibióticos locales cuando hay pústulas.

Para aquellas personas que se expongan al sol, los protectores recomendados son los de factor de protección 50, en gel crema o spray. Cuando el sol actúa sobre una piel con rosácea se observa con más eritema, ardor, con resecamiento, es decir, todos los síntomas se potencian.

A evitar
-las comidas picantes o calientes,
-alcohol,  ya que son vasodilatadores,
-el estrés,
-duchas muy calientes.

Tips de maquillaje
-Emplear un hidratante especial para piel con rojeces
-Para las marcas puntuales emplear un corrector verdoso que disimula el enrojecimiento.
-Tanto la base como los anteriores cosméticos deben ser hipoalergénicos.

 

Tratramientos de belleza adecuados

Pueden realizarse peelings de ácido mandélico (derivado de las almendras amargas), tratamientos nutritivos y máscaras descongestivas. “Las pacientes con rosácea quieren y tienen derecho a lucir una buena piel. Estos tres tratamientos pueden hacerse en gabinete siempre que se tenga en cuenta descongestionar a la rosácea primero”, concluye la especialista.

 

Por Patricia Melgarejo
Asesoramiento: Dra. Irene Bermejo, Médica dermatóloga – MN 60438.