El sueño perfecto

Publicada el día: 18 mayo, 2014

Hay 5 secretos que todos los papás primerizos (y los otros también) deben conocer cuando se trata del descanso del menor de la familia, ya que el sueño es fundamental para su desarrollo físico, emocional y mental.



 

Nuestro bebé se durmió. Reina la paz en el hogar. Mamá mira la tele, papá habla por teléfono, los hermanitos hacen la tarea y hasta las mascotas se tranquilizan. Pero lo más importante es que para el pequeño es el momento en que el cuerpo segrega la mayor cantidad de hormonas de crecimiento y desarrollo neuronal.

Conocé estos cinco secretos para que el bebé duerma y además, descanse.

* Luz y sonido. Los estímulos como sonidos e iluminación producen distracción y excitación en el niño. Los ruidos fuertes y violentos como bocinazos de la calle sierras de obras en construcción, etcétera, son inapropiados. Las cajitas de música, los temas instrumentales suaves o las obras clásicas son adecuadas. ¿Lo mejor? La voz de la mamá cantando o recitando, es el sonido que más lo calma.
* Un ambiente cómodo. Los bebés saben cuando no están en casa y eso les provoca inquietud e incomodidad. La manera de calmarlos es llevarles alguna pertenencia que les genere seguridad: una manta con su aroma, sus juguetes favoritos o una cuna plegable de fácil transporte.
* Horarios fijos. Los niños en general y los bebés en particular, necesitan rutinas que les brinden tranquilidad. Mantener horarios regulares nos ayuda a conocer los patrones de descanso del bebé y a ajustar el reloj biológico del pequeño. Poco a poco se va creando el hábito de la conducta.
* Baño tranquilizador. No solo antes de ir a dormir el bebé puede recibir su baño habitual. Si está muy nervioso, un agradable baño con agua tibia será muy eficaz para devolverle el buen humor. Además, vestirlo con prendas cómodas, suaves y sueltas contribuirán a su confort, sin que se acalore o sienta picor en la piel.
* Alimentación. Después de comer, todos nos sentimos un poco adormilados y todavía en algunos lugares se mantiene la costumbre de la siesta. Dormir después de comer favorece el proceso natural de la digestión. En los bebés hay que respetar a rajatabla este instinto por lo delicado de su desarrollo físico y emocional.

Finalmente, el acompañamiento de la llegada del sueño es fundamental para que el bebé se sienta acunado, amado y seguro.

Asesoramiento: profesionales del Observatorio Chicco.