Escondida en los límites de la ciudad

Publicada el día: 28 julio, 2014

En la periferia de la ciudad española de Pamplona, ahí donde ya asoma la campiña, esta singular vivienda opta por encerrarse frente a un entorno contradictorio para evitar el ruido y disfrutar del sol.



 

Es habitual que las áreas suburbanas carezcan de personalidad, de carácter. Muchas veces conforman un entramado difuso para recorrer en auto. Sucede en Buenos Aires… y en Pamplona, donde los arquitectos Antonio Vaíllo i Daniel y Juan L. Irigaray Huarte debieron diseñar una vivienda ubicada en un loteo de parcelas de escasas dimensiones, tangente a una rotonda de tráfico ruidoso y particular geometría, semejante a un cuarto de circunferencia.
Frente a esa situación, y tomando en cuenta la orientación del terreno “el proyecto opta por encerrarse”, explica Antonio Vaíllo i Daniel.
Así planteado y tomando en cuenta la orientación, los arquitectos diseñan un cubo con una envolvente neutra, oscura, rotunda y a modo de corte, excavado, un diedro que la contrasta con fachadas de color rojizo (teja, ladrillo, barro..). Esta diferenciación explica la estructura interna de la casa, donde las habitaciones principales se abren hacia el Sur, cobijándose del Norte.

 

Espacio de transición
La envolvente exterior oscura es una fachada ventilada compuesta por un muro de hormigón y -dejando un espacio de aire como colchón térmico – una pantalla con revestimiento de cerámica de gran formato sobre una estructura de aluminio.
El diedro coincide con la orientación Sur (la que recibe mayor cantidad de sol en el hemisferio Norte) y sus frente se materializan con un cerramiento de vidrio sobre rieles triples de aluminio que al abrirse conectan el estar y la piscina con el pequeño jardín.
Estas ventanas disponen de una segunda fachada que actúa como una gran celosía: su misión es la de proteger del sol y crear intimidad. Esta  conformada por piezas cerámicas de color teja dispuestas en sentido vertical, ensartadas a través de tubos de acero inoxidable. Estos grandes paneles tienen correderas para abrir o cerrar toda la fachada.

 

Organización espacial
La vivienda se distribuye en dos plantas y un pequeño sótano para los servicios y bodega. En la planta baja, el estar y la piscina son los protagonistas ya que reciben toda la luz y tienen la mejor orientación.
El estar se desarrolla en doble altura como un espacio múltiple: abajo el espacio central, arriba una biblioteca que se vuelca sobre el espacio inferior. La cocina se incorpora como cubículo flexible, según se desee, a través de unas mamparas de plástico traslúcido. Por último, la galería exterior, también de doble altura, se suma al espacio del estar cuando las guías de vidrio se esconden y se mantienen cerradas las celosías exteriores.
La pileta se vuelca al jardín a través de ventanales y celosías, por lo tanto se la puede utilizar en verano desde el jardín y también en invierno.
Este espacio interior se trató como una caja completa de madera: paredes, piso y techo se revistieron con madera de iroko (similar a la Teca), y en él se excavó un vaso para el agua. Los arquitectos pretendieron que la iluminación invierta la percepción espacial, de modo que la luz procede del suelo y del agua, en lugar del techo, acentuando el concepto de “espacio de agua”.
Por último, la planta alta se destina a los dormitorios, dos principales y dos de menor entidad.

 

Perfil del estudio
Antonio Vaillo i Daniel y Juan Luis Irigaray Huarte son arquitectos egresados de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Navarra (España). Encabezan el estudio VAILLO + IRIGARAY, un equipo multidisciplinar que ellos mismos definen como de “creatividad transversal”.
Para ellos, la meta es diseñar estrategias, no objetos. Y trabajar con diferentes escalas: “con la lupa y desde el helicóptero”. Buscan “volver al origen para ser originales”, teniendo en consideración el lugar, la cultura, el cliente, el programa y el presupuesto.

 

Ficha técnica
Ubicación: Pamplona, España.
Proyecto: VAÍLLO & IRIGARAY/ Antonio Vaíllo i Daniel – Juan L. Irigaray Huarte.
Colaboradores: Maite Damboriena, arquitecta; José Ignacio Sola y Julián Damboriena.
Año proyecto: marzo 2004.
Terminación obra: noviembre 2005.
Superficie: 400 m².
Fotografías: Joan Mundó y José Manuel Cutillas.

Texto: Arq. Paula Baldo