Aceite de argan, un “oro líquido” para el pelo

Publicada el día: 11 agosto, 2014

El aceite de argán viene de Marruecos, donde lo llaman el “oro líquido”, y es artífice de un cabello brillante y sano, así como una piel tersa. Los nuevos productos capilares ya lo han incorporado como ingrediente imprescindible



 

El aceite de Argán, componente imprescindible de los nuevos productos de tratamiento capilar, se obtiene del Arganda Spinosa, un árbol que crece solamente en Marruecos, el cual produce pequeñas flores de color amarillo. Se trata de un fruto que toma hasta cinco años en crecer, por lo que se ha convertido en un bien muy preciado y de alto valor. Su recolección es casi artesanal, exclusivamente realizada por mujeres, quienes se encargan de la extracción de la almendra interior. La extracción es manual y artesanal.
Dada esta condición de exclusividad -hacen falta 35 kilos de estos frutos para producir un solo litro de aceite- desde 1999, los bosques de Arganda Spinosa son Patrimonio de la Humanidad, por lo que se encuentran protegidos.
Su aceite, uno de los más caros del mundo – entre 50 y 100 euros el litro- tiene un gran mercado debido a sus propiedades “rejuvenecedoras” en la salud y belleza.

 

Beneficios para el cabello
Hidrata y revitaliza, sobre todo cuando se trata de cabello quebradizo.  Otra propiedad interesante es que previene los efectos del calor intenso sobre el cabello, así como también actúa para desenredarlo y suavizarlo. Aplicado antes de la tintura, puede extender sus efectos.  Es rico en ácidos grasos insaturados, y beneficioso por su acción de nutrición y revitalización del pelo. Además, tiene un alto contenido de ácido linoleico que es uno de los ácidos grasos ômega-6, precursor de la vitamina F , presente en una concentración tres veces mayor que en el aceite de oliva. Debido a su alto contenido de tocoferol (Vitamina E) es un potente anti-oxidante.

 

Beneficios múltiples
Para la salud: el aceite de Argán funciona como “rejuvenecedor” que le devuelve vitalidad al cuerpo, se le reconocen también propiedades anticancerígenas y reduce los dolores articulares y reumáticos. Es antiséptico y fungicida, contiene una gran cantidad de antioxidantes y, aplicado sobre la piel, ayuda a revertir los efectos de las quemaduras del sol y otras enfermedades dermatológicas.
Para la dieta: se utiliza en gran medida en la cocina tradicional marroquí, pero puede ser empleado para reemplazar cualquier tipo de aceite o para condimentar ensaladas. En los últimos tiempos, muchos chefs europeos lo han adoptado como reemplazo del aceite de oliva.
Para la piel: cuenta con propiedades hidratantes y anti-envejecimiento por su gran riqueza en ácidos grasos esenciales, por ello combate la sequedad, aumenta la oxigenación celular, refuerza la cohesión de las células de la piel, cura daños producidos por quemaduras, estrías, cicatrices, erupciones y acné y es antioxidante.