Hacerlo por deporte

Publicada el día: 8 septiembre, 2014

La mejor manera de encarar las actividades deportivas y lograr que las disfruten es sin exigencias ni presiones, por el puro afán de la recreación.



 

Mente sana en cuerpo sano. Pero tratándose de chicos, se debe tener en cuenta que hay un deporte para cada edad, que no todo es igual y que, a veces, la exagerada exigencia de los padres puede llevarlos a que dejen de disfrutar de una de las actividades más benéficas para el ser humano o que sufran lesiones que podrían haberse evitado.

El deporte es bueno para los chicos porque favorece el desarrollo motor, aumenta la autoestima y el conocimiento del propio cuerpo, otorga independencia y noción de grupo, además de fomentar el compañerismo. De todos modos, para que todas estas condiciones entren en juego, hasta los 11 años de edad el deporte debe ser una actividad recreativa y no una forma de competencia seria y el chico debe estar controlado y vigilado por un pediatra que garantice su buena salud. Por eso, en el colegio siempre piden el apto médico antes de iniciar con las clases de Educación Física, para asegurarse de que el niño está en condiciones de realizar actividad deportiva.

También es aconsejable que realicen o prueben más de un deporte, para que puedan ver en cuál se sienten mejor o les sienta más. Entre los más recomendables están los que se practican en equipo, por su acción socializadora, ya que el grupo actúa como contenedor y las alegrías y responsabilidades del éxito y del fracaso son siempre compartidas. Y en el caso de que practiquen un deporte individual, lo ideal es que hagan entrenamientos periódicos en equipo. En lo referido a la competencia propiamente dicho, se desaconseja antes de los 11 años, porque primero hay que trabajar sobre las aptitudes básicas para luego encarar un entrenamiento competitivo serio. De hecho, uno de los errores más serios es sobreexigir a los chicos, tanto física como psicológicamente, con las lógicas consecuencias que esto acarrea.

 

Edad por edad

* De 2 a 5 años. Hay que apuntalar el desarrollo motor mediante el juego, trabajando sobre la estructura de la imagen corporal y las nociones de espacio. No debe haber competencia, pero sí integración en juegos de equipo.
* De 5 a 8 años. Se interiorizan en los diferentes juegos, sus materiales y sus reglas. Pueden practicar minideportes, es decir, aquellos adaptados a espacios y tamaños acordes a las dimensiones de los chicos. Es una buena edad para comenzar en minitenis, minibásquet y fútbol.
* De 8 a 11 años. Es la edad para que empiecen a practicar hockey, vóley, rugby y básquet, porque ya pueden aceptar y adaptarse a las reglas y al funcionamiento en equipo. También, comenzar con actividades individuales, como el tenis. Se los introduce a técnicas de entrenamiento y al conocimiento de diferentes deportes.
* De 11 a 14 años. Recién ahora pueden iniciar una actividad competitiva. Es aconsejable el atletismo, con el que perfeccionan la carrera, el salto, el lanzamiento y el equilibrio. Comienzan un trabajo de tolerancia y esfuerzo y ya se les puede exigir más. Ya están listos para entrenarse en un solo deporte con fines de competencia, siempre que sea su voluntad y no la de los padres.