El más bello fango

Publicada el día: 22 enero, 2015

Los barros utilizados para tratamientos corporales y faciales son uno de los productos más nobles y naturales para el cuidado de la piel.



 

Los fangos son productos de belleza de origen natural, con notables propiedades benéficas para la piel del cuerpo. Suelen tratarse de una máscara viscosa que cuando se seca queda arcillosa y actúa como una exfoliación natural, barriendo todas las células muertas. El origen de los barros es variado, pero siempre en la naturaleza, y concentran los beneficios de su lugar de origen. Tal el caso de los de origen volcánico, en donde también se encuentran aguas termales.

 

Cómo se usa
1. Aplicar sobre el rostro limpio con pincel y dejar actuar 10 minutos.
2. Retirar con abundante agua.
3. Finalizar humectando con un producto hidratante.
4. En pieles secas o sensibles, no dejar que la máscara seque del todo. Para evitarlo, brumizar con agua termal cada vez que sea necesario para mantenerla semi húmeda, hasta que se cumpla el tiempo estipulado.
5. Aplicar entre 3 y 4 veces por semana.

 

Tener en cuenta
Los fangos se recomiendan en general a todas las personas, porque sus propiedades son sumamente beneficiosas para la piel. Purifican, oxigenan y remineralizan la piel, lo que los convierte en el paso ideal antes de aplicar cualquier crema o realizar todo tipo de tratamiento, ya que prepara la piel para recibir principios activos y facilitar su absorción.

 

Sus propiedades
Los barros que se usan como tratamientos de belleza están cargados con las propiedades del suelo de donde se los extrae, lo que les brinda su capacidad de reactivar, estimular y reconstituir las funciones naturales del organismo. Sus principios activos generan un balanceado efecto termo-relajante que otorgan bienestar. Por ejemplo, los fangos eliminan las toxinas, lo que permite que se regenere la epidermis y se reconstituyan selectivamente los nutrientes necesarios para mantener la vitalidad celular.
Por sus características químicas, los fangos son ricos en minerales y oligoelementos que son beneficiosos para la piel y que esta va perdiendo con el paso del tiempo. Por ejemplo, silicio, calcio, magnesio, hierro, aluminio, azufre, potasio, titanio y zinc, dependiendo de la variedad y el origen.

Algunas de sus propiedades son:

Actúa como estimulante de la formación cutánea. Favorece la reproducción celular.
Reconstituye los tejidos, devolviendo luminosidad, elasticidad  y suavidad.
Estimula la circulación.
Bloquea el envejecimiento cutáneo
Brinda un efecto tensor.
Purifica la piel eliminando toxinas.
Oxigena, tonifica y normaliza la textura de la piel.
Remineraliza y equilibra el PH de la  piel.
Fortalece las uñas y mejora la salud del cabello por la acción del zinc.
Ayuda a la cicatrización.
Acción antimicrobiana y  antiséptica.
Descongestiona y desinflama.
Por su acción exfoliativa, favorece la absorción de los productos cosméticos que se aplicarán posteriormente.
Acción aclarante: sus componentes degradan las moléculas de melanina y hemoglobina  que pueden favorecer la aparición de manchas. Es una ayuda importante en la reabsorción de los hematomas y aclara las manchas hipercrómicas debido a la acción del sodio, el potasio y el azufre que contiene.

 

Texto: Florencia Romeo.
Asesoró: SPATAGONIA – Fango Verde Volcánico.