Sonrisas que atrapan

Publicada el día: 22 febrero, 2015

¿No te mostrás con naturalidad? ¿Evitás sonreír? Si lo que te molesta es el grosor de tus labios o el estado de tu dentadura, tiene solución.



 

Desde aquellas lejanas sonrisas Kolynos de las publicidades, el gesto siempre ha significado una forma cálida de abrirse al otro, de pedir algo, de mostrar alegría, optimismo, buena disposición. Es difícil resistirse a la encantadora sonrisa de actrices como Julia Roberts, Mariana Fabbiani o la inolvidable Marilyn Monroe: nos invitan a compartir su felicidad y a decir que SÍ a lo que sugieran. Y sin embargo muchas mujeres se resisten a este recurso por sentirse inseguras de la forma o el grosor de sus labios o bien porque detestan las imperfecciones de sus dientes.

Recursos para todas
Según un estudio del laboratorio Allergan, las mujeres europeas son las más resistentes a sonreír. Deberían tener en cuenta que todas esas actrices cuya sonrisa envidiamos, en general no la tuvieron perfecta desde el nacimiento. La sonrisa perfecta casi no existe pero puede ser hermosa y atractiva por lo que transmite de nuestro interior. Es cierto que en los años 90 la silicona y otros materiales no biodegradables han dejado malos recuerdos en muchas valientes que los probaron: deformaciones y dolores. Pero eso ha evolucionado con los años y está la posibilidad, para las que se atreven, de recurrir a un retoque. Con el paso del tiempo los labios pierden volumen y se desvanecen los perfiles labiales.

Otro recurso: los dientes
Los dientes también son un complemento importante de la sonrisa y pueden mejorarse con ortodoncia y un tratamiento para blanquearlos. Es bueno saber que muchas de las actrices sexies que hoy nos deslumbran pasaron por el consultorio dental antes de ser famosas.
Si bien todas las mujeres queremos tener siempre labios jóvenes y sensuales, la tendencia actual impone la naturalidad, sin excesos ni estridencias. Recordemos que sonreír con placer aumenta nuestra autoestima y mejora nuestra calidad de vida. Y las arruguitas y otras imperfecciones pasan a segundo término.
Usemos entonces el poderoso recurso de una sonrisa plena, con algún retoque si fuera necesario y la colaboración de solo 15 pequeños músculos faciales que son lo que nos cambian la expresión de la cara.