Esta noche, ¡pijama party!

Publicada el día: 30 marzo, 2015

Es un tipo de reunión que les encanta y que muchas veces resuelve hasta el festejo de un cumple. Qué hay que tener en cuenta para que salga todo perfecto.



 

Cada vez más, los pijama party son la opción para reunir en forma divertida a los chicos en una casa y, en muchos casos, hasta son la alternativa para festejar un cumple de bajo presupuesto. Claro que, para que todos queden contentos, hay que tener en cuenta algunas premisas:

* Hay dos opciones: o los chicos van directo desde el cole o se hace el sábado desde la última hora de latarde. La gracia es que al otro día no haya clases, para que después duerman todo lo que necesitan.
* Mientras son chiquitos, las pijamadas pueden ser mixtas. A partir de los 10 años, aproximadamente, conviene separar nenas y varones porque los intereses de juegos y charlas son distintos.
* Después de los 11 años ya no hay pijamadas, sencillamente se juntan y se quedan levantados toda la noche, con algo de supervisión.
* Es fundamental armar bien el encuentro y que el margen de improvisación sea el mínimo.

Paso a paso
Un pijama party es una idea que entusiasma a casi todos los chicos y es fácil de organizar. Las edades ideales van de los cuatro a los diez años y lo mejor es que no sean grupos demasiado abundantes. Un número ideal es 6 chicos y 10 como máximo, sino es inmanejable.
Al organizarlo tener en cuenta:
* Si es en fin de semana, lo ideal es que todos traigan los pijamas en la mochila, aunque a veces los muy chiquitos quieren llegar ya vestidos. En ese caso, que traigan una muda.
* Si quieren, los invitados pueden traer un juego que sirva para el grupo o un instrumento, si alguno sabe tocarlo.
* La mamá o una ayudante será la encargada de dirigir los juegos. De a ratos es conveniente dejarlos solos.
* De tanto en tanto, intercalar algo para comer y beber. Entre sus platos favoritos suelen estar las pizzetas, panchos y los sandwiches de miga, etc. De ser posible, acordar con los otros padres el tema de la comida, hay algunos particularmente contrarios al fast food. Mejor que tomen jugos antes que mucha gaseosa, para que no se sobreexciten.
* Entre los juegos que más les gustan está el Twister. Se divierten mucho y sirve tanto para nenas como para varones.
* Oldie but goldie: sigue vigente aquel asunto de colocarle la cola al burro con los ojos tapados.
* Cada vez más les gusta bailar. ¿Por qué no buscar videos para que ensayen una coreografía?
* Esto les encanta: que el adulto lea una obrita de teatro y los niños la actúen con títeres o en persona. Si, además, pueden disfrazarse, el éxito está asegurado.
* Si las invitadas son nenas y la mamá o una amiga tienen ropa con la que puedan jugar, se pueden juntar prendas, bijou y una colección de sombreros para que ellas se disfracen.
* Otra cosa que gusta mucho a nenas y nenes es que alguien les maquille la cara, o los brazos con figuras bonitas o personajes de onda. Los cosméticos pueden entusiasmar a las nenas para maquillarse entre ellas. También puede ser que les pinten las uñas con los increíbles colores que usan las mayorcitas hoy en día. Para los varones, les gusta mucho las pinturas que los convierten en superhéroes, como Spiderman.
* Para todos los juegos y todos los chicos debe haber premios, para el mejor, el peor, el que cuenta un buen chiste, el que baila o se disfraza mejor. Los premios pueden ser desde una golosina, a un  jueguito o una chuchería. De todos modos, tratar que todos ganen algo, así evitamos las caras largas.
* Como cierre de los juegos y antes de ir a dormir se convida a los chicos con un cucurucho con helado, torta o alguna golosina especial.
* En lo posible, alcanza con que se queden levantados hasta tarde, pero en algún momento deben dormirse. Es difícil establecer un horario fijo, pero más o menos cuando empiezan a ponerse fastidiosos o se pelean, es momento de ir bajando los decibeles.
* En el caso de los más grandes, evitar las películas de terror, que les divierten mucho pero los sobreexcita y el pronóstico es funesto. Mejor, comedias o dibujos.

 

Texto: Silvia Ostrovsky.