Marsala, el color de 2015

Publicada el día: 16 marzo, 2015

Como cada año, el Instituto Pantone eligió un tono que distinguiera a este ciclo y se inclinó por esta variante entre el bordó y el granate, también conocido como “color vino”. Una opción bien deco.



 

La elección del color 2015 -como los tonos que reinaron en años anteriores-  no es arbitraria. Pantone consulta con especialistas que investigan tendencias emergentes  y  valoran situaciones como la política y economía mundial y también bucean en el ánimo de la gente.

Así ganó la pulseada este tono, pariente del granate y que debe su nombre al vino tinto originario de Marsala, ciudad de la zona de Sicilia, Italia. La nueva tonalidad tiene un toque bohemio de los año 70 e influencias de la época victoriana, cuando los colores oscuros eran considerados elegantes. Marsala es un tono sofisticado y refinado con un toque exótico, ideal para usar en deco y, de hecho, muy utilizado. Como dice Leatrice Eiserman, directora ejecutiva del Instituto Pantone: “Es un color perfecto para la decoración, ya que su elegancia universalmente atractiva se traduce fácilmente a la moda, la belleza, el diseño industrial, los muebles para el hogar y los interiores en general”.

Es un color que se adapta tanto a una deco femenina como masculina y combina perfecto con todo tipo de tonos cálidos y los terrosos, así como otros neutros, grises, azules y dorados. Se adapta tanto a muebles como a pintura o papeles para la pared. El marsala es un tono que se valoriza en superficies con textura, por lo que es perfecto para alfombras, tapicería y blanquería (acolchados, almohadones).

Difícilmente un ambiente se vea recargado por el uso del marsala, porque es un tono cálido y natural. Por ejemplo, se pueden combinar almohadones con distintas estampas, sofá, alfombra y pintar una o dos paredes de ese color. ¿Por qué no combinarlo con rojo, amarillo, naranja o chocolate, estupendas opciones para un estar o un comedor? En un ambiente de tonos neutros, resulta muy adecuado para romper un poco la monotonía cromática. Puede ser el color de la carpintería si el nuevo tono de las paredes anda por alguna tonalidad de gris, tostado o mostaza. Una opción más sencilla: renovar la blanquería y que las toallas sean color marsala. Otro tanto puede lograrse de manera sencilla con lámparas y cortinas.