Isla Negra, el paraíso de Neruda

Publicada el día: 6 abril, 2015

No es una isla ni es negra, sino que se trata de un pueblito tranquilo y amigable donde todos se conocen, situado en el litoral central de Chile, en la provincia de San Antonio, región de Valparaíso, que pertenece a la comuna El Quisco y que el poeta Pablo Neruda hizo famoso.



 

El pueblo de Isla Negra está atravesado por la carretera que recorre Chile de norte a sur y a pocos metros de allí, recorriendo ondulantes calles de tierra flanqueadas por grandes pinos, se encuentra la enorme casa que hoy pertenece a la Fundación Neruda. El poeta descubrió el lugar en 1937, durante un paseo a caballo, e inmediatamente se sintió subyugado por las grandes olas golpeando el roquerío negro. Cuenta la leyenda que fue una gran roca negra que sobresalía del mar frente a la casa lo que inspiró a Neruda a dar ese nombre al lugar. Compró la casa en 1939 a un viejo capitán de navío español y se puso a construir la casona que es hoy. Eligió hacerla como un barco, con techos bajos, pisos de madera que crujen al caminar y pasillos angostos, porque era amante del mar y las cosas marítimas. Al frente de la casa hay un campanario, un bote y una fuente con agua que caracterizan a este “marino sin barco” como él mismo se definía.
De sus tres casas, esta fue su favorita, en la que pasó junto con su tercera mujer, Matilde Urrutia, la mayor parte de su tiempo en Chile. En ese jardín también están enterrados el poeta y su esposa, mirando hacia el mar. La casa, todo lo que ella contiene y las tumbas contribuyen en mantener viva en el pueblo la figura de Neftalí Reyes, (su verdadero nombre) y cualquier persona a la que se le pregunte puede indicar dónde está la casa del artista. Se la puede visitar de martes a domingo de 10 a 18 hs y hay visitas guiadas.
Cada una de las habitaciones tiene diferentes objetos que don Pablo coleccionó durante su vida: mascarones de proa, máscaras de distinta forma y procedencia, fotografías, botellas, cajas de extraños insectos y mariposas, y caracolas de todos los tamaños. También alfarería de distintos lugares de América Latina y figuras talladas de Rapa Nui, relojes, instrumentos de navegación y mapamundis, entre otras cosas.
Además de la casa, se pueden visitar pequeñas ferias de artesanos con pinturas, o comer en restaurantes que homenajean al poeta, llamando con los títulos de sus versos más conocidos los platos de su menú. Recordar que aquí los pescados y mariscos son los platos por excelencia.

Sol y playa
Isla Negra tiene una playita y lo que más llama la atención son las grandes rocas negras frente a un Océano Pacífico de enormes olas que las golpean con fuerza, igual que a uno si intenta caminar entre ellas, aun en la orilla misma.
Al sur de este lugar, separado por el estero Córdoba, hay un balneario, El Tabo, un buen lugar para disfrutar en verano.
Para alojarse están las cabañas Pinares del mar, de madera, a un kilómetro y medio de Isla Negra, y en el pueblo la Hostería La Candela es una buena opción. Los hoteles, hosterías, campings y hostales abundan y los hay para todos los presupuestos.
Valparaíso es un lugar cercano y muy pintoresco para recorrer, con una hermosa vista del mar y de los alrededores desde lo alto del cerro. También muy cerca está Temuco y la isla de Chiloé, linda para conocer, sobre todo para quienes leyeron las novelas de Marcela Serrano, que transcurren en ella.

 La casa… No sé cuándo me nació… Era a media tarde, llegamos a caballo por aquellas soledades … Don Eladio iba delante, vadeando el estero de Córdoba que se había crecido … Por primera vez sentí como una punzada este olor a invierno marino, mezcla de boldo y arena salada, algas y cardos… Aquí, dijo don Eladio Sobrino (navegante) y allí nos quedamos. Luego la casa fue creciendo, como la gente, como los árboles.

(Texto de Pablo Neruda)

 

 

Texto: Silvia Ostrovsky.