Estancias célebres: escapadas campestres

Publicada el día: 29 junio, 2015

Buenos Aires es ilimitada y rica, con una gloriosa Pampa Húmeda plena de historia y tradiciones bien argentinas, escondidas en sus estancias. Aquí una guía para recorrerlas.



 

Casco morisco, en Cañuelas
Construida en Cañuelas, La Figura muestra un magnífico casco de belleza morisca, con detalles españoles y árabes, que fue erigida en tres etapas: en 1830 mampostería de ladrillos, solo tres habitaciones y una gran torre donde se ve el busto romano colocado por Pellegrini (su fundador) en 1830. En 1870 se amplió el casco y en 1924 el arquitecto Martin Noel sumó un gran castillo estilo español, con mobiliario de Francia, Inglaterra, España y Portugal. Las 50 hectáreas de parque fueron diseñadas por el prestigioso paisajista Charles Thays.
Entre otras actividades, hay golf, piscina, tenis, cabalgatas y avistaje de aves. La cocina tiene platos caseros con insumos de la zona, calidad y criterio culinario.
En el hall central, muebles tallados de Mallorca, frisos de piedras, arañas, faroles españoles y un bargueño del siglo XVII. Techos son artesonados, hogares y fuentes de agua artificiales y mayólicas españolas, una magnífica biblioteca, jardín de invierno, ventanales de vitreaux, patio andaluz y habitaciones señoriales con largos cortinados, arañas y muebles de época, completan el gran impacto visual de la estancia.
La Figura: Ruta 205 Km 82. Valeria V. de Crotto y Camino Panello. Uribelarrea (Cañuelas)/ 1551062915/ 153 823-9608/ www.estancialafigura.com.ar

 

Estancia de Polo, en Open Door
Creada por la familia Novillo Astrada, en Open Door, La Aguada es un Club con estancia que recrea el gran deporte nacional del polo en sus 400 hectáreas, con cinco canchas y casi medio centenar de caballos.
Hay clases de polo para principiantes y avanzados, en un clima relajado y amigable. El alojamiento es en sus exclusivas guests houses: tres casas hermosas que miran hacia las canchas.
Además, paseos en carruajes, comidas gourmet, degustaciones de vinos y masajes, clases de yoga, golf, city tour, clases de arco y flecha, y también vuelos en globo o helicóptero. Buenísima cocina, con productos locales y estacionales, excelencia en carnes y pastas caseras, con grandes asados y vinos de alta gama.
Un excelente plan completo para una gran escapada familiar y, de paso, acercarse al mundo del polo.
La Aguada Resort: Ruta 192, Km 10.5 (Open Door, Luján)/ 011 5168 8817/ www.laaguadaresort.com

 

Bien colonial, en Monte Viejo
Estancia Monte Viejo queda a 70 kilómetros de la ciudad, en forma de casona colonial con pasillos largos y fue fundada en 1632 en Brandsen, con gran parque, granero de 1858 devenido restaurante, árboles frondosos y granja. Tiene mobiliario de época, grandes llaves y brocados. A cargo del diseño de carta en la cocina está el reconocido chef Martín Baquero.
¿Actividades? Muchas y muy variadas: enlace de ovejas, paseo en carro, recorrida por la estancia, cabalgata, taller de pan, arreo de vacas. Para jugar indoors: metegol y ping pong, con grandes tardes de té, scones y pastelitos junto a la chimenea.
Monte Viejo: Ruta 215, Km 51 (Brandsen)/ 02223 441032/ www.estanciamonteviejo.com.ar/

 

Palaciega, en Salto
Estancia La Fortuna es una antigua mansión que perteneció a la familia Estrugamou, en Salto, a apenas 200 kilómetros de Capital. Fruto del trabajo del arquitecto francés Le Bergere, el casco semeja un palacete galo. Fundada en 1873, con jardines diseñados por el paisajista alemán Otto Becker, tiene una cúpula que sirve de observatorio y fue traída de Francia.
Se puede alquilar todo el edificio para grupos de amigos o familiares, sin que nadie externo se sume, y algunas veces al año propone la modalidad pop up, como un hotel convencional.
El house concierge es Matías Álvarez, al servicio de los visitantes en todo momento, y el creador de esta experiencia es el italiano Massimo Ianni, autor de la cadena Armani, el Faena, y director del primer Hyatt porteño.
Habitaciones espaciosas, muebles antiguos y tarjeta de bienvenida; gauchos a caballo como escoltas al llegar y al retirarse. Además, microcine, salón de billar, biblioteca, living con vista al parque, comedor con mesa señorial, y terraza para desayunar afuera. También paseos en carruaje antiguo o en un auténtico Ford de 1927.
La cocina tiene toques gourmet, y a la noche se arma una fogata con cantante folklórico en medio de un círculo de árboles. Lo mejor es la escapada en carruaje al pueblo vecino de Berdier, a conocer la Pulpería que forma parte de La Fortuna.
Ruta 191, a 2 km del cruce con Ruta 31 (Salto)/ 02474 42-3994 / www.estancialafortuna.com

 

Mansión Tudor, en Máximo Paz
A 40 minutos de Capital está la mayor casa Tudor que un porteño pueda avistar: Villa María, en Máximo Paz. Este magnífico edificio que semeja a una imagen de la campiña inglesa, nace en 1919 cuando la familia Pereda le encarga al célebre arquitecto Alejandro Bustillo su construcción. El parque se encargó a Benito Carrasco, el mejor discípulo del paisajista Carlos Thays, que modeló las 74 hectáreas con trescientas especies distintas, con senderos y rincones para sumergirse en el follaje.
Devenida hotel boutique con 11 habitaciones, varios salones de esparcimiento y su propio restaurante, se esmera en presentar platos de autor, con acento criollo y ricas materias primas: buenos pescados y carnes, guarniciones perfectas.
¿Actividades? Paseos a caballos o en carro, bicicletas, cancha de tenis y salón de ping pong, sala de billar, juegos de mesa, cancha y clases de polo.
Se pueden recorrer las tres plantas del lugar, con pasillos coloridos, ventanales inmensos, sala de dvd en el altillo, escaleras por todos lados. En las habitaciones, paredes enteladas, camas con columnas y cortinados, mobiliario de época, y en los baños, coquetas bañaderas con patitas.
Se puede optar también por un día de campo no convencional, un almuerzo de celebración o un té con pastelería artesanal en la Galería Pajaritos: todas las elecciones justifican el viaje.
Villa María: Av. Pereda s/n, Máximo Paz (Ezeiza)/ 02274 4500909/  www.estanciavillamaria.com

 

Texto: Carola Chaparro y Silvia Fittpaldi.
Fotos: Ezequiel Romero.