Las 10 claves de un buen lavadero

Publicada el día: 21 julio, 2015

Consejos de los especialistas para organizar un lavadero. Dónde conviene ubicarlo y cómo equiparlo según el espacio disponible en la vivienda, las instalaciones necesarias y los revestimientos que mejor se adaptan por estética y funcionalidad.



 

Si el lavado de la ropa es tedioso, mucho más resulta el planchado de la pila de prendas que se fue acumulando desordenadamente. Teniendo en cuenta algunas ideas y consejos de los expertos se puede armar un lavadero bien organizado y funcional para que esa faena sea más llevadera.
Cuando el espacio lo permite, lo ideal es organizar el lavado, secado y planchado de la ropa en un ambiente independiente. Sin embargo, es posible resolver perfectamente el cuarto de lavado en espacios reducidos y en ambientes no tradicionales como el playroom, el garaje e incluso el baño o un rincón de la cocina. Entonces, dependiendo de la superficie disponible se deberá incluir este equipamiento: lavarropas, pileta, tender, secarropas, canastos de ropa, tabla de planchar (en ese orden de importancia).

1) Lavarropas
Requiere de una instalación sanitaria (provisión de agua y desagüe) independiente de la pileta de lavar, más un tomacorriente. Consiste en una canilla de agua fría a la que se conecta la manguera que carga el lavarropas. Opcionalmente, se puede sumar una canilla de agua caliente en el caso de que el equipo no caliente el agua. Estas canillas siempre deben tener fácil acceso para accionarlas ante cualquier desperfecto. El caño para conexión del desagüe se debe ubicar en la pared a no menos de 40 cm de altura para garantizar una correcta descarga. También es importante verificar si ese caño llega a una pileta de piso con sifón o a una boca de acceso (en vez de reja tiene una tapa ciega). En ese caso, se deben utilizar unos caños de PVC especiales que evitan que pasen al ambiente los olores y gases tóxicos provenientes de la cañería cloacal.
En cuanto a la ubicación del lavarropas, lo más atinado es que se sitúe cerca de la pileta para optimizar el tendido de la instalación sanitaria. Si es de carga frontal, bajo mesada lateral a la pileta así el espacio de la mesada sirve de apoyo a la misma. Cuando se dispone de poco espacio para desarrollar una mesada lineal, el lavarropas de carga superior es el indicado, ya que son más angostos.

2) Pileta
Para el lavado de ropa fina y otros enseres resulta muy útil disponer de una pileta. Las hay de diferentes medidas, por lo que se debe elegir de acuerdo al espacio disponible. Lo importante es optar una grifería acorde para que el largo del pico permita que el chorro de agua caiga centrado sobre la base de la pileta elegida y, además, que su despeje con respecto al borde permita maniobrar con un balde o fuentón para la ropa. Se consiguen a precios accesibles piletas de loza o de acero inoxidable (éstas tienen mayor variedad de medidas), y se puede optar por modelos con un lado ondulado para lavado a mano.

3) Grifería
Cuando la instalación incluye agua caliente (recomendado para el lavado a mano), el consejo es elegir una del tipo monocomando ya que permite graduar más fácilmente la temperatura del agua. En general, convienen los modelos para embutir en la pared, ya que ofrecen más espacio para manipular los baldes. Respecto a la conexión para el lavarropas, no hace falta más que una canilla estándar con pico para manguera. 

4) Tender
Es importante ubicarlo en una zona aireada dentro del lavadero y, en el caso de un ambiente cerrado, promover el movimiento del aire con un extractor si fuera necesario. Los tenders se consiguen de múltiples formas, sistemas y medidas. Los extensibles se pueden fijar a la pared sobre la pileta. Los de techo permiten mayor espacio de colgado para ropa larga o sábanas. Y los de piso plegables son útiles como complemento ya que se pueden llevar al exterior y ocupan poco espacio cerrados.

5) Secarropas
Un equipo independiente del lavarropas requiere de un tomacorriente exclusivo y una conveniente salida de aire al exterior, según el caso. Respecto a la ubicación, la sugerencia es disponerlo por encima del lavarropas cuando no se cuenta con mucho espacio. De lo contrario, es útil colocarlo debajo de la mesada ya que siempre es necesario contar con una superficie de apoyo para separar la ropa lavada y prepararla para planchar y/o guardar.

6) Canastos
Son necesarios para poner, por un, lado la ropa sucia, separada en blanca y de color, y por otro la ropa lista para planchar. En caso de poseer espacio para planchar, la tabla debe estar dispuesta de manera de tener al alcance una mesada donde dejar la ropa planchada, también un perchero donde poner la ropa que se guardará colgada en perchas. También es conveniente dejar a la mano un costurero para ir corrigiendo botones sueltos, ruedos, etcétera.

7) Planchado
Lo ideal es tener la tabla de planchar siempre preparada para su uso, con los canastos de ropa para planchar a mano y también los sitios donde apoyar la ropa y los elementos mencionados anteriormente. Por eso, la tabla rebatible escondida dentro de un mueble de guardado es muy práctica. Por último, se puede instalar un ventilador de techo para hacer más confortable esta tarea en el verano.

8) Instalación eléctrica e iluminación
El cuarto de lavado y planchado debe disponer de múltiples tomacorrientes, adecuados para el consumo de los artefactos y conectados debidamente a tierra y con disyuntor. No olvidar incluir un enchufe para una radio o TV.
Respecto a la iluminación, el sector más exigente es la pileta de lavar y sobre la tabla para planchar, ya sea natural o artificial. En este último caso, son ideales los tubos fluorescentes o los leds porque dan una iluminación pareja con pocas sombras sobre el plano de trabajo.

9) Decoración
Entre los materiales más adecuados para el piso, se incorporó el microcemento a los ya tradicionales, como cerámicas y porcellanatos. En cuanto a las paredes, la variedad se amplía ya que se puede optar por cubrir con una superficie impermeable solo el sector de la pileta y pintar el resto, siempre garantizando la luminosidad y prolijidad del ambiente.
En cuanto a los colores, normalmente se usa el blanco. Sin embargo, los tonos más luminosos y frescos son los que mejor responden al momento de ampliar la sensación de pulcritud. Por eso, los especialistas recomiendan personalizar las paredes del lavadero con colores que reflejen la luz, como aguamarina o verde mar, y que les darán mayor calidez a las superficies blancas.
Sobre las superficies con revoque conviene aplicar un látex especial para ambientes húmedos (por ejemplo, Baños y cocinas de Alba) que inhibe la formación de hongos y moho. En caso de que predominen los azulejos, se puede remover el revestimiento con un esmalte para azulejos, intercalando un friso de color o un stencil, por ejemplo. Se trata de un producto al agua que se adhiere muy bien y se aplica como cualquier pintura.
Por último, es importante considerar los interiores de los muebles y los estantes para dar un acento de color. Estas superficies se pueden pintar con sobretonos con un esmalte al agua.

10) Dónde ubicar el lavadero
Para responder a esa pregunta es importante tener definido el tipo de vivienda en la que estará este espacio

1) Si se trata de una casa unifamiliar desarrollada en una sola planta, en general se suelen plantear dos situaciones para los espacios dedicados a lavadero:
a) En el exterior de la casa, en la zona dedicada al quincho o espacio guardacoche, como una extensión de estas actividades, ya que se pueden aprovechar las instalaciones de agua y desagües para varios usos.
b) En el interior de la casa, lo habitual es realizar un núcleo de servicio que comprenda cocina, lavadero, cuarto de planchar y habitación de servicio.

2) Cuando la casa tiene dos plantas, con los dormitorios arriba, se puede optar por ubicar el lavadero en el piso superior ya que la ropa cumple su ciclo de guardado en el placard del dormitorio y, luego de ser usada, desde ese mismo ambiente o desde el baño se dispondrá la ropa usada al lavadero para su lavado, secado y posterior planchado para por fin volver a su lugar. De ese modo, todo el ciclo queda en la misma planta.

3) En los edificios, la ubicación del lavadero depende de la cantidad de ambientes que tenga el departamento y, por lo tanto, de la superficie de la unidad.
a) 1 a 2 ambientes: se lo suele integrar a la cocina.
b) 3 ambientes: puede estar en espacios semicubiertos donde también se suele ubicar el termotanque, caldera y otras instalaciones complementarias.
c) 4 o más ambientes: se generan espacios más importantes relacionados con la cocina y las dependencias de servicio.

4) Los lavaderos no convencionales se organizan compartiendo espacio con una sala de juegos para los niños, un cuarto destinado a distintos hobbies de los adultos de la familia, quinchos, o cocheras. En estos casos, se pueden incluir todo el equipamiento en placares, con suficiente espacio para guardar cada cosa, y mesadas con múltiples usos.

 

Texto: Arquitecta Paula Baldo
Asesoraron
: Arquitecta Alicia Catinari y empresas Alba, Blaisten, Longvie y Roca.
Fotos 1 al 15: Gentileza Arbi Arredobagno, Italia.