Narda Lepes: “Todo se trata de hacer las cosas con entusiasmo”

Publicada el día: 10 septiembre, 2016

Es la cocinera de la televisión. La heredera de Doña Petrona y Choly Berreteaga. Pero también es chef y emprendedora. Narda Lepes se hizo, paso a paso, decisión a decisión, un sello que hoy es sinónimo de sabor.



 

Narda Lepes tiene un largo recorrido que comenzó allá por el año 1992 cuando comenzó con su actividad culinaria. Hoy, ya mamá de Laila (6 años), se reparte entre la casa, la empresa, las editoriales, las notas, el catering, los productos, los eventos y más…

Lo que hace es mucho y todo lo atiende personalmente. Es que dicen que para ser emprendedor hay que serlo full time. Y su nombre es ya una marca. Claro que desde un principio no imaginó que así fuera. Nos cuenta que la televisión dio un marco para la popularidad, que luego llegaron los libros y finalmente, el catering, los productos, la página web, los recursos para el styiling (esa profesión de producir en la cocina para que la imagen quede perfecta), para el que la empresa Narda Lepes tiene todos los recursos. Fueron pequeñas decisiones y no una gran decisión” –explica Narda–. Todo se fue dando por casualidad. Y en el caso de los productos, primero hice las conservas y las hierbas, con un amigo con el que siempre hablábamos de encarar este tema, y finalmente los otros productos.”

–¿Qué fue lo primero que te movilizó para crear productos con tu marca?
–Es que justamente, lo interesante es que la gente compre los productos frescos, los que son de estación, que yo creo que son los que realmente hay que consumir, porque son apropiados al clima, porque son más sabrosos y también porque por lo general se consiguen a mejor precio. Y mis productos están pensados para añadir algo a esos productos frescos para que fácilmente adquieran una onda gourmet.

–¿Y cuál es tu preferido?
–Todos, aunque soy bastante fanática de la salsa de pimientos de piquillo al ajo. Se trata de pimientos de piquillo en aceite de girasol con ajo, romero y cilantro. Si querés lucirte, podés mezclar queso de cabra untable con nueces picadas y pimienta molida. Rellenar con esto los pimientos y servís con aceite de oliva y perejil picado. O también preparás chorizo a la parrilla en rodajas y lo servís con pimientos de piquillo, papa hervida o hecha al carbón con piel y luego rota con la mano con  perejil picado y oliva…Y tenés una ensalada diferente.

–¿Habrá nuevas presentaciones?
–Están por salir como novedad unas memeladas, también en combinaciones no tan tradicionales, como durazno y naranja, manzana y canela, etc.

 

Ser multitask
Narda es madre de Leila (6 años), viaja, graba para la televisión, se ocupa personalmente de sus productos…

–¿Cómo se organiza tu día  con tantas tareas?
–Aparte del canal, los libros, los eventos, mis días van concentrándose en cuanto a los productos por temporadas. En algunas me ocupo de salsas y conservas, en otras, de las mermeladas. El producto se hace en origen, como debe ser, hay que ir a la planta, hacer la muestra en chico. Luego hay que poder hacerlo en volumen, porque el calor para la cocción no es el mismo. Una vez que tenemos eso estandarizado, vemos cuál va a hacer el packaging. Todos los productos se producen en el lugar que se envasan. Todo es un aprendizaje bastante importante…. Las mermeladas son como la tercera o la cuarta tanda de productos. Yo sé que algunos se van a vender más que otros, pero también sé que tengo que tener los que voy eligiendo como un catálogo necesario para todos mis clientes.

–¿Cuáles fueron los problemas más importantes que tuviste que enfrentar?
–Quizás cuando las cosas comenzaron a subir de precio muy rápido y uno no puede subir los precios a ese ritmo. No se puede hacer eso… Entonces el desafío fue trabajar con los proveedores, por ejemplo, de envases de vidrio, de etiquetas… como para no pagar todo el costo uno solo, porque no se puede trasladar al precio todo lo que suben las cosas.

–¿Y qué es lo que más te gustó hacer de toda tu carrera?
–Va cambiando. Me gusta hacer cosas nuevas… A veces son comerciales, otras no, algunas veces no son comerciales, pero terminan siéndolo.

–¿Y lo que menos te gustó?
–Todo me gustó porque nunca hice cosas con las que estaba en desacuerdo. Por ahí, sí, lo que me daba más vértigo en un principio era conducir, por ejemplo. Pero en todo se trata de aprender a hacer las cosas y hacerlas con entusiasmo.

–¿Cuáles son tus proyectos laborales para el año próximo o para el resto de la vida?
–Lo más cercano: terminar el libro de cocina para niños con Planeta.

–¿Qué tendencia gastronómica observás  con más claridad entre los argentinos?
–Creo que no puedo separar la respuesta de lo que yo quiero. Por un lado alguna gente se da cuenta que no se puede tirar comida. Creo que la tendencia entonces es tratar de no tirarla. La gente me lo dice. Después hay modas que van cambiando, pero lo que viene muy fuerte es ocuparse del origen. Hoy simplemente para saberlo, por ejemplo, los limones de tal lugar están re buenos. Y eso me parece bárbaro que suceda. Lo demás son modas.

–¿Por qué tanta importancia a que no se tire comida?
–Una vez que entendés el volumen de lo que se tira, no podés dejar de fijarte en lo que vos tirás. El volumen de lo que se tira es un tercio de lo que se produce en el mundo. Y hay productos de los que se tira casi el 50 por ciento.  Aprovecharlo es una tarea que pasa por todos los puntos por los que pasa el producto: en origen, el traslado, la manipulación, el guardado, la producción, pero nosotros, los consumidores finales, también desperdiciamos mucho…

–¿Buenos Aires puede estar a la altura de Perú o México en gastronomía?
–Ni Perú ni México se pueden comparar. Estos países tienen una cultura gastronómica intrínsica y arraigada y no podemos compararnos. Nosotros acá no podemos hacer ni por asomo lo que ellos hacen, pero se come bien, hay una cultura de compartir la mesa, de generosidad y de conexión con el otro y creo que ese es nuestro gran ingrediente.

–¿Cuál es la tendencia más clara en cocina en el mundo?
–Hay muchas al mismo tiempo. Sigue lo orgánico, vamos a encontrar que mucha gente habla de cómo volver a las recetas viejas, ancestrales, la de la abuela. Otros van a hablar de innovación, de una cocina más moderna. Por un lado se va a consumir más carme y por otro se va a consumir también mucha menos carne. La carne va a ser un tema recurrente: como se mató al animal,  cómo se cocina. Y lo vegetariano también va a ser un tema. Habrá gente que deje de comer carne, otros gluten, otros huevos, otros lácteos.

Pero, ojo, yo creo que cualquier cosa que uno deje de comer requiere un gran nivel de preparación. No se puede hacer eso sin tener un plan y sin saber lo que estás haciendo. Otra tendencia será la de buscar sabores y más colores, más vegetales. La gente se va dando cuenta que hay una estacionalidad. También se impondrá más la venta a granel por un lado y los packagings con porciones individuales.

–¿Sentís que el futuro te presenta muchos desafíos?
–Los busco yo también, es lo que me gusta… No hice lo mismo dos años seguidos. Siempre me gusta hacer algo distinto y según se vaya presentando.

 


Texto:
Silvia Fittipaldi.
Fotos: Gentileza Narda Lepes.