Carolina Herrera, la emperatriz de la moda

Publicada el día: 5 noviembre, 2016

Su nombre es sinónimo de elegancia, buen gusto y diseño. A los 77 años, la diseñadora venezolana que desembarcó en las pasarelas después de los 40 sigue siendo un ícono y faro del estilo femenino.



 

El próximo 8 de enero María Carolina Josefina Pacanins Niño cumplirá 78 años. Pero para Carolina Herrera, tal como es mundialmente conocida y reconocida, aun no han pasado ni siquiera tres décadas desde que en 1981, decidió desembarcar en el mundo de la moda y revolucionarlo con la creación de un imperio y un estilo.

Si bien fue la marca lo que la hizo convertirse en un ícono, lo cierto es que su relación con los diseñadores internacionales, el mundo de la alta costura y, sobre todo, la vida glamourosa, la acompañaron desde que siempre. Nacida en Caracas, Venezuela, el 8 de enero de 1939, hija del comandante Guillermo Pacanins Acevedo, gobernador de Caracas entre 1950 y 1958, y María Cristina Niño Passios, una familia acomodada, acostumbrada a las fiestas y las galas. Tanto que ya a los trece años su abuela le presentó a Balenciaga y desde siempre estuvo acostumbrada a vestir con la Alta Costura. En su primer baile vistió un vestido de Lanvin.

Se casó primero con Guillermo Behrens Tello, y tuvo con él a sus primeras dos hijas. En 1969 se casó con el aristócrata venezolano Reinaldo Herrera, editor de la revista Vanity Fair, con quien tuvo otras dos hijas, y de quien tomó su apellido, además del título de marquesa consorte de Torre Casa –título que más tarde fue revocado-. En 1971, a los 32 años, ya aparecía en la lista de las mujeres mejor vestidas del mundo. “El verdadero estilo no se puede comprar con dinero. El estilo es algo sutil que se muestra en los pequeños detalles. No es la ropa que se usa, es la forma en la que se actúa, se mueve y se habla”, dice ella.

Su desembarco en el mundo de la moda fue a los 42 años,  cuando sus hijas ya estaban creciendo y, según contó alguna vez, fue sobre todo porque estaba aburrida. El éxito fue rotundo y casi inmediato: en 1980 presentó su primera colección de moda, en 1981 –ya establecida en los Estados Unidos, de los que es ciudadana desde 2009- realizó su primer desfile y en 1982 ya vestía a la princesa Elisabeth de Yugoslavia, la Duquesa de Feria, la Condesa Consuelo Crespi, Ivana Trump, Kathleen Turner y Nancy Reagan. Además, durante doce años vistió a Jacqueline Kennedy Onassis. En 1986 hizo sus primeras creaciones para novia; y en 1988, salía a la calle su primer perfume, que hoy ya es un sello con fragancias tanto femeninas como masculinas: “El accesorio invisible para cualquier prenda es el perfume”, define ella. En la actualidad, su marca se ha convertido en la filial estadounidense del grupo español de moda y perfumería Puig y ya lleva creadas más de 59 fragancias.

Identificada con el lujo y la elegancia, no sólo se ganó pronto el respeto de los pesos pesados del mundo de la moda, sino que ella misma se convirtió en un ícono de la moda y siempre está entre las mujeres mejor vestidas del mundo. “Yo amo la femineidad sin estridencias, con un estilo elegante que se fija en los detalles importantes”, declaró más de una vez. Y desde su primera colección contó también con la aprobación y admiración del público estadounidense general y de las celebridades en particular: Nicole Kidman, Anna Wintour, Renée Zellweger, Amy Adams, Jessica Alba, Blake Lively, Angelina Jolie, Cynthia Nixon, Katie Holmes, Tina Fey, Dianna Agron, Robert Pattinson, Mateo Blanco, Kristen Stewart, Salma Hayek, Ismael Cala, Taylor Swift, Sofía Vergara, Lucy Liu Eztephfanyianç y Lady Gaga, entre otras y otros, eligen sus diseños.

Así, en menos de tres décadas forjó un imperio que lleva su nombre  y que ha llegado a todo el mundo: más de 50 boutiques propias, distribución en más casi 300 centros comerciales de 104 países del mundo. Se describe a sí misma como una amante de la familia y una excelente ama de casa, y sigue casada con Herrera, con quien forma una de las parejas más cool, sofisticadas y referentes de la vida social más exclusiva de Manhattan, donde reside, pero también de todas las principales capitales de la moda y el arte. Y ha recibido más de una decena de premios como diseñadora, artista y mujer. “Cuando me miro al espejo ya no busco a la que fui en el pasado. Sonrío a la que soy hoy… Me alegro del camino andado, y asumo mis contradicciones”, dice a poco de cumplir 78 años y con un largo camino recorrido. Y, otra de sus frases célebres: “La mujer sólo tiene un defecto: no reconoce lo valiosa que es.”