Mindful eating: una nueva forma de comer

Publicada el día: 27 febrero, 2017

No se trata de buscar planes para aplicar ni de hacer tratamientos: lograr el peso deseado y mantenerlo es una decisión personal que viene desde el interior de cada uno, una decisión consciente de modificar la manera en la que nos alimentamos.



 

¿Cuántas veces quisiste controlar tu peso? ¿Cuántos tratamientos realizaste? ¿Cuáles te han dado resultados duraderos? Si la respuesta es que casi toda la vida luchaste  con tu peso, que probaste gran cantidad de tratamientos sin lograr resultados, definitivamente hay algo que nos está funcionando.

Esto es porque el problema del peso no está solamente en los alimentos ni en la cantidad de ejercicio que realicemos, ni en nuestro cuerpo. El problema es que buscamos una y otra vez afuera lo que debemos buscar dentro de nosotros mismos. Para que se produzca un cambio verdadero y para siempre, este debe venir desde nuestro interior, desde nuestro “ser consciente” y no desde el exterior, desde el “deber hacer” tal o cual cosa.

Sabemos que debemos hacer más actividad física pero no logramos sostenerla en el tiempo. Sabemos que debemos tomar más líquido, pero no nos hidratamos. Sabemos que debemos mejorar nuestra calidad de vida y no lo hacemos. Nos sometemos a tratamientos “fórmula” que no nos sirven, porque no están pensados para nuestra individualidad.

 

MINDFULNESS EATING

Mindfulness o atención plena es prestar atención con intención a la experiencia del momento presente –pensamientos, sentimientos y sensaciones físicas- sin juzgar, con curiosidad, apertura y aceptación. El mindfulness aplicado a la alimentación y el control de peso, se llama Mindful eating o alimentación consciente y se trata de aplicar estos principios a la forma de comer para lograr un cambio profundo ya que se trata de un proceso natural y orgánico, de lo más avanzado en curación natural.

Las claves son:

-        Tomar consciencia de qué comemos, cómo comemos y por qué comemos.
-        Darle una respuesta diferente a nuestras necesidades y dejar de comer de forma automática o compulsiva.
-        Sintonizar con las sensaciones de nuestro cuerpo, permitiéndonos diferenciar el hambre verdadero del hambre emocional, del hambre por aburrimiento, por estrés, por tristeza, enojo, etc.
-        Buscar alternativas desde nuestro interior, no impuestas desde afuera.
-        Hacer elecciones más conscientes e intuitivas, mejorando nuestros hábitos.

 

Algunas reglas:

-        Sacar de las alacenas todos los alimentos procesados: fideos, enlatados, sachets de salsas, sopas en sobre, galletitas, puré instantáneo, etc.
-                Dejar de lado algunos productos: el azúcar y la harina blanca. En su lugar, comer verduras, frutas y panes integrales.
-                Alejarse de las grasas saturadas, en general de origen animal. Ojo: no hay que abandonar las grasas. Hay que reemplazarlas por otras más saludables como el aceite de oliva, chía, las nueces, maníes, almendras y paltas.