Claves para cultivar árboles frutales en macetas

Publicada el día: 14 marzo, 2017

Los espacios pequeños no son un impedimento para tener árboles frutales. Hay más opciones de las que te imaginás para poder aprovechar al máximo cada rayo de luz y ráfaga de aire que entra por tu ventana.



 

Si sos de los que cuentan con espacios pequeños donde cultivar, como una terraza o un patio, los árboles frutales son una opción que pocos se imaginan posible, ¡pero lo es! Seguí estos estos consejos y tendrás no sólo tu propio árbol, sino también tus propias frutas producidas de manera totalmente natural.

Las especies preferidas para el cultivo en macetas son: fresas, arándanos, manzanas, duraznos, limón, naranja y pomelo.  El árbol dará menos frutos que si estuviera en tierra, ya que tendrá menos ramas, pero el tamaño de sus frutos no cambiará.  Aunque los frutales suelen requerir poco cuidado, si atendés a las necesidades de tu árbol, tendrás una cosecha más sabrosa y abundante; no habrá nada mejor que probar tú mismo tus propias frutas.

 

CONSEJOS PRÁCTICOS

Macetas: para cultivar frutales se puede usar casi cualquier tipo de contenedor, cuidando que sean lo suficientemente profundos y anchos para que las raíces quepan con la mayor comodidad posible. Es recomendable elegir macetas de barro, ya que las de plástico pueden resquebrajarse. Además, es preferible utilizar un material más resistente y de mayor peso para asegurar la estabilidad del árbol cuando gane altura.

Momento: otro punto central al momento de elegir las macetas es que deben tener orificios en su base para permitir un correcto drenaje. Añadir arena hortícola o lavada a la tierra para macetas antes de plantar es una manera excelente de mejorar este proceso.

Diseño: pueden elegirse contenedores rectangulares sobre el suelo, apilados verticalmente, cestas colgantes, entre otros. Algunos también eligen contenedores con ruedas para moverlos con facilidad.

Tierra y abono: los árboles frutales se pueden plantar a partir de semillas o bien conseguir un árbol “de raíz desnuda”,  lo cual simplemente es una planta sin tierra.  En este último caso, se debe trasplantar la planta no más profundo de lo que estaba creciendo antes. Siempre utilizá buena tierra, fertilizada y rica en nutrientes. Para la fertilización las mejores opciones con el compost y el humus de lombriz.

Riego: el riego es otro de los puntos centrales en el cuidado de cualquier planta. Una desventaja de cultivar fruta en macetas es la necesidad de regar frecuentemente, ya que la tierra se seca mucho más rápido que la tierra en el suelo. Por eso, revisá los contenedores cada mañana y tarde. Regá cuando los 2,5 o 5 cm de la parte superior de la tierra se sequen y echá agua hasta que se drene desde el fondo del contenedor.  A medida que las plantas desarrollan raíces más extensas, se pueden regar con menos frecuencia.

Ubicación: aunque cada árbol frutal tiene sus especificidades, en general, todos necesitan un lugar soleado y abierto. Por lo menos, deben tener 6 horas de pleno sol para crecer fuertes y producir frutas saludables. Por eso, mantén los árboles directamente bajo la luz la mayor parte del día y cuida que las sombras no le quiten la luz. También debés procurar que tengan el espacio suficiente para crecer en altura; no será la misma que pudiera alcanzar en tierra plena, pero si quieres frutos abundantes, debés permitir que alcance un metro y medio de altura como mínimo.

Poda: la poda de ramas y de raíces cada vez que sea necesario es muy importante, ya que eso hará que puedas seguir conservando tu árbol en la maceta.

Cuidados climáticos: en épocas de bajas temperaturas, protegé tus árboles frutales del frío de la noche, trasladándolos al interior de tu hogar o a un lugar seguro. Tené en cuenta que la temperatura ideal para estos árboles está ubicada en un rango entre 15 ºC y 18 °C. El riego también tiene que ser más atenuado, realizándose solo cuando la tierra esté seca.

Con estos consejos, ya podés comenzar. ¿Qué frutal vas a elegir?

 

Fuente: La Bioguia