Jardín topográfico en San Isidro

Publicada el día: 24 julio, 2017

La casa MeMo está implantada en un terreno entre medianeras donde un sistema de rampas verdes conectan la planta baja con el primer piso y la cubierta, creando una continua terraza vegetalizada.



 

La dueña de casa es una mujer que vive la mayor parte del tiempo en el exterior? pero que requería contar con espacios para recibir a sus clientes y amigos, por un lado, y para alojar a sus hijos que viven en el exterior y la visitan con frecuencia. “El resultado de este requerimiento es una casa flexible, con un sector social amplio e integrado para el disfrute en familia y amigos, y una zona privada con cuartos en suite que brindan independencia para sus usuarios”, explican  los arquitectos Gonzalo Bardach y Matías Mosquera, socios de BAM! Arquitectura.

Y cuentan que su clienta es una apasionada por el paisajismo, con una fuerte convicción sobre la sustentabilidad y el cuidado del medio ambiente. Al respecto, los proyectistas decidieron reducir al máximo la pérdida de espacios verdes por la construcción de su vivienda, ya que se trata de un lote entre medianeras en San Isidro, Provincia de Buenos Aires.

“En primer lugar, abordamos el camino de la sustentabilidad mediante la elección de un terreno en una ubicación donde la propietaria se puede desenvolver a pie o en bicicleta para la mayoría de sus actividades”, explican los autores, que también se propusieron “construir arquitectura y paisaje en forma simultánea”.

El diseño morfológico aprovecha superficies de suelo vegetal para generar una entrada de luz mediante un patio, un recurso imprescindible por tratarse de un terreno entre medianeras.

Mediante un sistema de rampas verdes, los arquitectos conectaron la planta baja con el primer piso y la cubierta, creando una continua terraza jardín. De ese modo, los metros cuadrados de la huella de la construcción vuelven en un jardín en tres dimensiones que recorre todos los niveles de la casa.

Bardach y Mosquera definen a MeMo como “un proyecto donde el recorrido arquitectónico juega un rol decisivo, teniendo en cuenta al usuario habitual y ocasional, a los que se les brinda un espectáculo, una serie de imágenes que se solapan y donde cada cuadro de la escena fue pensado”.

El diseño fue encarado desde una impronta bioambiental, considerando la ubicación en el terreno, su orientación, la morfología del volumen construido respecto del recorrido del sol y su incidencia en los espacios para aprovechar su energía y la ubicación estratégica de vegetación nativa.

“Para brindar condiciones óptimas de calidad al ambiente interior diseñamos teniendo como condición el ingreso de luz natural pareja en todos los ambientes, ventilaciones cruzadas y controladas para un mejor confort térmico como así también visuales abiertas al jardín constantemente,” destacan los proyectistas.

A su vez, dispusieron la instalación de paneles solares para el suministro de energía eléctrica, a lo que se suma un correcto hermético con doble vidrio

También tuvieron en cuenta el uso eficiente del agua mediante la reducción del consumo utilizando el agua de lluvia para el riego de las especies nativas, las cuales tienen un requerimiento mínimo de hidratación. Para lo cual dispusieron la construcción de un tanque de recolección enterrado.

Preocupados por bajar el impacto de la obra en el medio ambiente, los socios intentaron generar la menor cantidad de residuos reutilizando todos los sobrantes. Por ejemplo, la reja del acceso fue construida con los hierros redondos sobrantes de la estructura.

“Tuvimos como eje el concepto de durabilidad y economía en la elección de los materiales buscando garantizar un mantenimiento mínimo”, señalan los arquitectos. La casa posee muros de hormigón armado con un aislante térmico en su interior.

El diseño del paisaje fue fruto de un proceso de investigación y autoconstrucción que tenía como principios fundamentales generar un jardín productor de alimentos vegetales, construirlo a partir de premisas sustentables y realizar un aporte a la ecología urbana a partir del uso de especies nativas. Para lo cual los proyectistas realizaron un minucioso estudio de las especies propias de la eco-región, limítrofe de la pampa y los bosques ribereños. La dueña de casa se encargó de colectarlas y plantarlas en esta casa y jardín.

FICHA TÉCNICA
Casa MeMo
Ubicación:
San Isidro, provincia de Buenos Aires, Argentina
Proyecto: BAM! Arquitectura, arqs Gonzalo Bardach y Matías Mosquera
Equipo de diseño: Gonzalo Bardach , Matías Mosquera, Marcos Gonzalez Mazza,Angélica Weissheim
Diseño de Paisaje: Bulla
Equipo de diseño de paisaje: Lic. Lucia Ardissone, Lic. Ana Garcia Ricci, Lic. Ignacio Fleurquin, Alejandra Yamasato, Pablo Rubio, Dr. Gabriel Burgueño.
Diseño estructural: Pedro Gea
Superficies: 215 m2 cubiertos,32 m2 semicubiertos y 133 m2 de techos verdes
Año: 2015-2016
Fotografía: Jeremías Thomas

EL ESTUDIO
BAM! Arquitectura
se autodefine como “un estudio multifacético de arquitectura, diseño y urbanismo, formado por jóvenes emprendedores, conscientes del entorno social y ambiental, con una mirada integradora, cuestionadora y creativa”. Bajo el lema “Creamos diseños sustentables para quienes se animan a vivir mejor”, los arquitectos Gonzalo Bardach y Matías Mosquera apuestan a la síntesis tanto en el diseño como en la función y el contexto. Los socios (fundaron el estudio en 2012) creen que los edificios, como las personas, son algo más que la suma de sus partes.
Antes de BAM! Mosquera formó parte del equipo de diseño #XN en Dinamarca. Mientras que Bardach trabajó en la ONG Techo.
Web: www.bamarquitectura.com

 

Texto: Arq. Paula Baldo.