Sarah Jessica Parker, la reina de Manhattan

Publicada el día: 24 julio, 2017

Saltó a la fama gracias a Carrie Bradshaw, su personaje en “Sexo en la Ciudad”, aunque su carrera comenzó cuando apenas tenía 8 años. Hoy, a los 52, produce y protagoniza su propia serie de TV, está por volver a la pantalla grande y se afianza como empresaria en el mundo de la moda.



 

Sarah Jessica Parker se cortó el pelo y es noticia. Su foto con el nuevo corte “shaggy” en rubio platino, con raíces oscuras y peinado con grandes ondas con efecto “messy” se expande en las revistas de moda, los blogs fashionistas y las publicaciones dedicadas a las estrellas de Hollywood. Lejos de Carrie Bradshaw, el personaje que la lanzó definitivamente a la fama, hoy la reina de Manhattan se encuentra rodando la segunda temporada de “Divorce”, serie que la devolvió a la TV luego de 12 años, se prepara para rodar la película “Best day of my life” y se afianza como empresaria en la industria de la moda. En el centro de la escena o de jeans y zapatillas con sus hijos por las calles de Nueva York, Sara Jessica Parker nunca pierde su esencia: conoce como nadie el mundo de las celebrities, siempre está vigente y sabe cómo y cuándo sacar provecho de ello.

 

Niña prodigio.
Cuarta de ocho hermanos, Sarah Jessica nació en Nelsonville, Ohio, el 25 de marzo de 1965 en el seno de una familia judía. Pasó su infancia en Cincinnati, donde a los ocho años comenzó a estudiar baile y se unió al ballet de su ciudad. Ese mismo año también se despertó su pasión por las cámaras: hizo su primera aparición en TV, en el programa de televisión local “The Little Match Girl”. Cuando tenía 12 años, la familia Parker se mudó a Englewood, Nueva Jersey, y la pequeña Sarah comenzó su romance con la ciudad que años después la vería brillar: allí continuó sus estudios de ballet con el American Ballet Theatre, lo que le abrió las puertas para participar en obras como “El Cascanueces”, allí tuvo la oportunidad de llegar a Broadway y actuar en “Los Inocentes” y allí fue elegida para protagonizar, con tan solo 14 años, el musical Annie.

Si bien no brilló como cantante, Sarah cautivó con su interpretación de la famosa niña huérfana, y desde ese momento no paró de trabajar. En 1982 protagonizó la serie de TV “Square Pegs”, para luego saltar a la pantalla grande con apariciones en películas como “Footloose”, “Las chicas solo quieren divertirse”, “L.A. Story” y “El retorno de las brujas”. En “Honeymoon in Vegas” mostró su faceta de comediante, mientras que en “Zona de Impacto” y “Ed Wood” (1994) se la pudo ver junto a figuras de primer nivel. Dos años después consiguió papeles en “El club de las divorciadas” “If Lucy Fell” y “Marcianos al ataque!”. En 1999 protagonizó “Dudley en la montaña” junto con Brendan Fraser, y en 2000 tuvo un papel en el filme de David Mamet “State and Main”. Mientras crecía en la gran pantalla, Sarah no dejó de lado su amor por las tablas: Protagonizó “Sylvia”, mientras que en Broadway tuvo papeles en “How to Succeed in Business Without Really Trying” -junto a su esposo Matthew Broderick- y en la nominada a los Premios Tony “Once Upon a Mattress”.

El reconocimiento mundial llegó de la mano de la televisión. Su versatilidad y su carisma para interpretar a Carrie Bradshaw en la serie “Sexo en la ciudad” hicieron de aquella llamativa y menuda rubia de Ohio, de nariz prominente y mirada transparente, un personaje adorado por hombres y mujeres y un referente obligado del mundo de la moda. Además, su desempeño actoral como la periodista que escribía columnas sobre sus experiencias y las de sus amigas entre las sábanas la hizo acreedora de los premios Emmy y Globo de Oro como “Mejor actriz de comedia”, entre muchos otros.​ La simbiosis duró seis temporadas y dos películas. “Interpretando a Carrie Bradshaw, pasé más tiempo a veces siendo ella y viviendo su vida que la mía”, reconoció la actriz hace poco. También reconoció que su vida y la de la rubia fashionista que interpretó durante tantos años poco tenían en común.

 

Aprovechar el envión.
Si algo tenía de debilidad el personaje de Sarah Jessica Parker en “Sexo en la ciudad” definitivamente no eran los hombres ni el Señor Big, su gran amor. Carrie Bradshaw enloquecía por los zapatos, especialmente por lo de Manolo Blahnik. Miles de mujeres esperaban los capítulos de la serie no para ver la historia sino para admirar los looks y el calzado que lucía la protagonista. Y ese capital la actriz lo supo aprovechar fuera de las cámaras. Dentro de su faceta empresaria, Sarah creó en 2014 su marca SJP. Perfumes, zapatos, carteras y hasta vestidos de novia llevan desde entonces su sello. Incluso, ese mismo año ideó junto con uno de los directores de Manolo Blahnik una línea de calidad y diseño a un precio accesible, que fue un éxito total. Este año, la actriz fue un poco más allá y lanzó una línea de zapatillas y una colección propia de vestidos negros que podrán comprarse en las reconocidas tiendas Bloomingdale´s. Y como si fuera poco, también fundó su propio sello editorial, SJP for Hogarth, en colaboración con el sello que alguna vez fundó Virginia Woolf y su marido, con el objetivo de convertir en libros historias interesantes de gente anónima.

 

La familia, su verdadero motor.
En 40 años de carrera, a Sarah Jessica Parker se le conocieron dos parejas: su colega Robert Downey Jr, con quien salió desde 1984 hasta 1991, y el también actor Matthew Broderick, con quien inició un romance en 1997 y con quien este año cumplió 20 años de amor. Sarah y Matthew se conocieron gracias a la hermana de él. Al tiempo se casaron en una sinagoga de Nueva York y nunca más se separaron. “Hace 20 años que estamos juntos. Hemos vivido momentos inmejorables, algunos regulares y también atravesamos días difíciles. Eso es el matrimonio. Eso es una verdadera relación”, reveló ella hace poco tiempo. Juntos supieron remontar infidelidades de él, rumores y trascendidos que buscaron separar a la pareja. Juntos también tuvieron tres hijos: James, quien nació en 2002 y las mellizas Marion y Tabitha, quienes llegaron al mundo en 2009 por medio de un vientre de alquiler luego de una larga lucha de la actriz contra la infertilidad.

Actriz, productora, diseñadora, empresaria y editora, Sarah cuenta, según publicó la revista People el año pasado con una fortuna de 58 millones de dólares. Sin embargo, su principal rol sigue siendo el de madre, esposa y orgullosa neoyorquina: así se la puede ver cada día en las calles de la Gran Manzana, sin maquillaje, de jeans y zapatillas, en el subte o con su familia. Y sin perder el glamour.