Quila Quina, relax a orillas del lago

Publicada el día: 23 octubre, 2017

A tan solo 18 kilómetros de San Martín de los Andes, sobre la margen sur del lago Lácar, un pequeño vecindario con estilo de pueblo residencial que nació en un loteo de Parques Nacionales en 1942.



 

Llegar a Quila Quina es ya en sí mismo un viaje, una excursión, un destino y una revelación. La belleza se impone a lo largo del camino. El circuito comienza tomando la ruta nacional 40 ex 234 (Ruta de los Siete Lagos) para, luego de cinco kilómetros disfrutando de las vistas del lago Lácar, encontrar a la derecha la entrada al balneario Catritre (una extensa bahía con playas de arena, un camping organizado, un camping agreste, restaurante y área de picnic) y un kilómetro más adelante, también a la derecha, el desvío que conduce a Quila Quina.

Se trata de un conjunto de casas residenciales que tienen su origen en el loteo que la Administración de Parques Nacionales llevara a cabo en el año 1942 de las tierras que, apenas cinco años antes, expropiara a los pobladores originarios (mapuches) con motivo de la creación del Parque Nacional Lanín.

Camino a Quila Quina
El camino, de ripio consolidado, sinuoso y de montaña, asciende desde los 640 metros sobre el nivel del mar hasta los 900 metros, mientras el bosque de robles domina la escena y empiezan a aparecer las primeras casas de los pobladores, con sus cercos de palos, corrales con chivos y ovejas, huertas y el humo de las cocinas económicas escapando por las chimeneas.

Es importante tener extrema precaución al volante ya que en buena parte el trayecto se angosta demasiado. Espléndidas vistas del cordón montañoso y el lago extendiéndose allí abajo lo acompañarán en el descenso. Hay dos miradores naturales para estacionar el auto y maravillarse ante la vista panorámica de la Villa, sus playas, el muelle con las lanchas, el arroyo Grande y el graznido de las bandurrias cruzando el cielo. Es muy lindo para hacer una caminata y un buen momento para adquirir una artesanía de madera que venden algunos chicos de la zona y que ellos mismos hacen y ofrecen en el puesto ubicado a la vera del camino.

Quila Quina
Antes de ingresar a la Villa propiamente dicha, a mano izquierda hay un estacionamiento y el ingreso a la cascada del Arroyo Grande, distante a unos 500 metros por un sendero de fácil tránsito peatonal. Ubicada en tierras de la comunidad mapuche, hay guías locales que acompañan a conocerla y ofrecen productos elaborados por ellos en lana y madera, dulces caseros y otras artesanías.

Apenas se continúa la marcha hay una cartelera informativa de los servicios del lugar (camping organizado con restaurante, camping agreste, área recreativa diurna, y el muelle con confitería, servicios sanitarios y alquiler de actividades náuticas).

Quila Quina es una península, y el camino vehicular permite recorrerla en apenas tres kilómetros. Por eso, la mejor forma de disfrutarla a pleno es dejar el auto estacionado en el muelle y caminar.

De espaldas al lago, a la derecha se puede descansar en el mirador del cerro Abanico; un particular macizo rocoso. Otros puntos de interés son la escuelita rural de la comunidad mapuche (ciclo lectivo setiembre/mayo) y la playa La Puntilla, un lugar perfecto para apreciar la inmensidad del lugar. Retamas y robles enmarcan el camino hasta la entrada al sendero natural El Cipresal (media hora de recorrido, 400 metros de distancia).

Al final, para quienes todavía tengan ganas de caminar, se puede cruzar el puente sobre el arroyo Grande y seguir el camino que lleva hacia las áreas de acampe y el resto de las casas de los pobladores. Una etapa “extra” que implica una hora de caminata.

Si no, desde allí se puede iniciar el regreso tomando a la izquierda. Durante el recorrido se ven algunas de las casas residenciales características de la urbanización de la Villa, la seccional del guardaparque, y una extensa alameda que bordea el camino, para llegar nuevamente al lago luego de aproximadamente 700 metros.

Un breve descanso se puede hacer en los puestos ubicados en el muelle, dónde hay –además de las clásicas cucharas en madera- originales productos como frutos secos para infusión, platería y hasta cuchillos encabados en astas de ciervo totalmente artesanales. El cierre perfecto de la visita es sentarse en la arena de la extensa playa, y luego de un chapuzón en las aguas del balneario visitar la fuente de agua mineral carbonatada naturalmente, un interesante fenómeno geológico que se complementa con nuevas panorámicas de la villa y el lago.

Lago Escondido
Muy cercano a la villa Quila Quina, se encuentra un pequeño espejo de agua rodeado de montañas, alejado de los circuitos tradicionales pero dueño de una belleza cautivante.

Distancia: 26 kms
Cómo llegar: Camino a Quila Quina, 4km antes de llegar a la villa parte a la izquierda el camino que conduce al lago. Sólo para vehículos 4×4, no está señalizado y en invierno el acceso es restringido.
Características: En un valle y rodeado de juncos, recomendado para amantes de la pesca deportiva, cultores del trekking y el mountain bike y todo aquel que acampe en Quila Quina, ya que se accede por un interesante circuito que transita por un bosque de robles.
Recomendaciones: Se puede pernoctar en el lugar, ya que se considera camping libre. Es necesario informar al guardaparque de Quila Quina, no dejar residuos y evitar encender fuegos. Acampe organizado, restaurante, proveeduría en la Villa Quila Quina.

 

Fuente: www.sanmartindelosandes.gov.ar