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24 de septiembre, 2016

De los sueños a la realidad

Lo que muchas veces nos impide cumplir con nuestros propósitos es la falta de tiempo, dedicación o motivación. Llegó el momento de cambiar de actitud.

 

Los sueños son ideas, deseos, cosas que anhelamos conseguir, pero para que dejen de ser un mero proyecto y se transformen en realidades, hay que enfocarse y dirigir todas las energías hacia el objetivo. Por ejemplo:

1. Poner fecha límite. Si uno ya sabe lo que quiere hacer, conviene establecer ciertos parámetros y un plan de acción, con fechas concretas, para que la idea no se diluya en el tiempo. Si no, pasan las semanas, los meses… y no concretamos.

2. Contar qué se está proyectando. A veces lo evitamos, por temor a la reacción del otro o por si nos roban  la idea. Pero el hecho de compartir lo que tenemos en mente hace que empiece a convertirse en algo real, ya no es solo un pensamiento, es un hecho, al menos en palabras. Además, los otros lo tendrán presente y nos preguntarán, lo que cual nos hará ponernos en marcha más fácilmente.

3. Buscar inspiración. Hay que hacerse algún cartel, collage, algo que nos sirva de recordatorio. Nos va a resultar particularmente útil esos días en los que ante un traspié sentimos que se nos viene todo abajo. Nos ayudará a reconectar con el sueño y nos alentará a ir por más.

4. Dar el primer paso. Ya lo soñamos, ya lo planeamos, ya lo estamos contando… Bueno, llegó el momento de dar un paso. Si vamos a poner un negocio, empezar a ver lugares concretos donde instalarlo. Si vamos a cambiar de horizontes laborales o profesionales, empezar a buscar trabajo o estudiar otra carrera. Pero hay que dar un primer paso, para que no quede todo en buenas intenciones.

5. Ordenar las cuentas. Hay que analizar qué necesitamos para cumplir con nuestras metas. Puede ser algo de ropa, un curso, tecnología. En cualquier caso, es conveniente ir separando un ahorro para poder adquirir eso que necesitemos en el momento que sea necesario.

6. Pedir ayuda. Si no sabés por dónde arrancar, buscá a alguien que haya hecho eso que deseás (o algo parecido o afín) y pedile consejo. Esa persona sabrá decirte qué obstáculos debió sortear, te dirá cuáles son los atajos. Si no sabés de nadie, preguntale a tu entorno, que seguramente conozcas  a alguien.

7. Enfocar, enfocar, enfocar… Es fundamental concentrarse en el objetivo final. Seguramente haya obstáculos que vencer, pero en la medida en que enfoquemos con precisión en aquello que deseamos, vamos a encontrar atajos para ganar tiempo. Es fundamental tener la mente abierta, porque siempre hay más de una opción para hacer las cosas y si no se puede de una forma, se puede intentar de otra.

8. Preparar el festejo. Una vez que hayas logrado tu objetivo, festejalo, compartilo con amigos y seres queridos. No empieces a buscar fallas y a detectar errores. Celebrá que lograste arribar al lugar deseado. No boicotees tu felicidad, disfrutá. Ya habrá tiempo para analizar lo hecho y lo pendiente.