Luciano Castro: “La vida me dio más de lo que esperaba”

Publicada el día: 27 abril, 2018

Con 43 años recién cumplidos, el actor habla de las cosas que lo sorprendieron en la vida: una carrera de 27 años y una familia con Sabrina Rojas que ya no esperaba. El lado más tierno del actor.



 

Desde el debut en 1992 como integrante de los adolescentes-jóvenes que acompañaban a Cris Morena en la exitosísima Jugate Conmigo pasaron 26 años y aquel chico de pelo largo y cara aniñada se convirtió en un galán de telenovelas, en un hombre de 43 años y en un padre de familia que cuando habla de sus hijos –tiene 3, uno de una primera pareja y dos con su actual mujer, la modelo Sabrina Rojas- es cuando más serio y a la vez emocionado se pone: “No tengo ddas de que es mi mayor éxito y es lo que no me esperaba”, dice.

Entre las decenas de novelas, tiras, participaciones que hizo, Lalola –que le dio un Martín Fierro por su labor cómica-, Valientes, Herederos de una venganza y Sos mi hombre son algunas de las más recordadas, pero también: Los ricos no piden permiso, Malparida, Ciega a Citas y Lo que el tiempo nos dejó,  Campeones de la vida, Son amores, y Los Roldán, entre otras.

Nació en el barrio porteño de Villa del Parque y su papá fue arquero del Club Atlético Chacarita Juniors. Él también como arquero hizo las inferiores en Club Parque y en Argentinos Juniors hasta la Séptima división y llegó a ser pre-seleccionado de la Selección Argentina Sub-20.22​ Es un aficionado del boxeo semiprofesional desde hace dieciséis años. En 2002 fue papá de Mateo, fue pareja de la locutora radial Elizabeth Vernaci con idas y vueltas y desde 2010 está con Sabrina Rojas, con quien formó una familia: tienen dos hijos, Esperanza (5) y Fausto (3).​ “Me emociono porque logré algo importante en la vida, que es un familia. Me costó un montón”, aseguró el actor, que está por estrenar 100 días para enamorarse junto a Carla Peterson, Nancy Dulpáa y Juan Minujín, producida por Underground y Telefé. “Primero me encantó la historia y cuando me empezaron a nombrar al elenco… ¡Listo! Era muy tentador. Creo que es difícil para cualquier actor decir que no a un proyecto así”.

-¿Te costó hacer un obstetra?

-No tanto, tengo un amigo obstetra y observé un poco sus movimientos, en el consultorio y fuera del consultorio. Le hice algunas preguntas y listo. No busqué terminología ni nada. En una tira diaria, lo importante son las relaciones. Si esto va bien nadie se va a acordar de a qué me dedico: lo importante acá, el foco, está puesto en mi relación con Nancy. Ella es el amor de mi vida y tengo que cuidar y defender eso a muerte.

-Se encuentran varios actores que se conocieron solteros y sin hijos y ahora están todos…

-Sí, con Carla nos conocimos hace diez años y con Nancy hace muchísimo. Y sí, cambiaron mucho las vidas de todos. Antes todo era más lungo, más relax. Ahora todos queremos terminar de trabajar y volver a casa.

-¿Qué extrañás cuando estás trabajando muchas horas en una tira?

-Soy muy básico: me gusta compartir algún momento del día con mis hijos y mi esposa: sea la cena, o despertarme y poder llevarlos a la escuela, desayunar. Después de eso, soy un animal de laburo: son diez u once horas cada día y yo voy sin problemas, y laburo, laburo, laburo.

-¿Y el boxeo tiene lugar todavía?

-Sí, estoy por abrir un gimnasio nuevo de box pero estoy lejos.  Y sí, por suerte mi hijo mayor –Mateo, de 16- está boxeando  y eso me trae de nuevo. Así que ahí puedo despuntar el vicio.

-¿Te gusta que siga tus pasos en eso tu hijo?

-La realidad es que más allá de que me guste, yo no soy boxeador. Hice un par de peleas amateur, tengo un récord espantoso, y listo. Tengo pasión por el boxeo pero no es mi profesión. Y si mi hijo quiere ser boxeador, astronauta o lo que se le ocurra que quiera ser, yo lo voy a acompañar. Mientras sea buena gente, no pasa nada. Pero en cuanto sea mala persona, va a tener problemas con el padre.

-¿Te imaginabas cuando empezaste bailando en Jugate Conmigo este presente de galán protagonista?

-No, no, para nada. Yo soy un agradecido por todo lo que me fue pasando y lo que me sigue pasando. La verdad es que, a la edad que tengo, seguir siendo convocado como protagonista en una productora de primer nivel como es Underground y en un canal como Telefé, eso es impresionante para mí y lo vivo a conciencia. Entonces también lo disfruto.

-Tuviste que sortear muchos prejuicios para estar acá, ¿o no lo sentís así?

-Sí, pero eso fue al principio y creo que fue algo que no dependía tanto de los demás o de esta cosa de que me miraran con prejuicios. Yo siempre sentí que en todo caso, si yo quería dedicarme a esto, era yo el que tenía que demostrar y formarme y hacer. Yo jamás pensé en el medio y en los demás sino que siempre pensé en mí, en lo que yo quería, en lo que yo buscaba, en a dónde quería llegar. Yo empecé en el 92 y son 26 años: 26 años de casualidad no los tiene nadie, ni con mucha suerte. Entonces algo debo haber hecho bien.

-En lo personal, ¿te imaginabas formando una familia así o simplemente te sucedió?

-No, para nada, es algo que me pasó. Y que me pasó de la mejor manera. No lo buscaba. Yo pensaba que me iba a morir sólo con  Mateo y, te digo la verdad, ni siquiera estaba preocupado por eso. Para mí estaba bien esa vida: Mateo era mi única pasión, era todo. Y no era un drama pensar que iba a estar toda la vida con mi hijo. Y sin embargo me sorprendió el amor: me enamoré, me casé, tuve dos hijos más… Cambió mucho mi vida y cambió para bien. La vida me dio más de lo que esperaba.

 

Texto: Ana Césari.