La rosa es mucho más que una flor: es símbolo de belleza, amor y tradición. Con su amplia variedad de formas y colores —desde el blanco puro hasta el bordó intenso, pasando por tonos rosados, té, fucsias y rojos—, esta flor sigue siendo la gran protagonista tanto en ramos como en jardines.
Aunque existen muchas especies ornamentales, la rosa mantiene su lugar como la favorita de jardineros y amantes de las flores. Puede crecer como arbusto, trepadora o rastrera, y algunas variedades son tan llenas de pétalos que pueden confundirse con dalias o camelias.

¿Dónde y cómo plantar rosales?
Para lograr un rosal saludable, es fundamental:
- Tierra fértil y bien drenada, rica en nutrientes.
- Buena exposición al sol, al menos 6 horas diarias.
- Control de malezas que compitan por recursos.
- Época ideal de plantación: entre agosto y octubre, para que se adapten antes del verano.
Tipos de rosales y sus usos

Rosas arbustivas:
Ideales para borduras mixtas y macizos florales. Tienen tallos robustos, algunas con espinas, flores solitarias o en racimos, y un perfume intenso. Se recomienda dejar unos 35 cm entre plantas para que crezcan sin problemas.

Rosas trepadoras:
Perfectas para pérgolas, glorietas y muros. Aportan altura, color y fragancia al jardín. Una opción encantadora es la variedad de flores rococó.

Rosas rastreras o cubresuelos:
De porte bajo y expansión horizontal, son ideales para cubrir espacios vacíos, formar cascadas floridas o decorar macetas. Algunas florecen en verano y otras lo hacen también en otoño.
Texto: Florencia Romeo.